Del miedo a la confianza

Post escrito por Hermínia Gomà en noviembre 21, 2010
Categorías del post: Coaching empresarial,General,inteligencia emocional

 confianza

Del miedo a la confianza

“El miedo mata la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré mi miedo.
Permitiré que pase sobre mi y a través de mi.
Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.
Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada.
Sólo estaré yo.”
Dune, letanía contra el miedo Frank Herbert. (1965)

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¿Has olido el miedo? El miedo tiene un perfume característico, huele a desconfianza y aprensión. Huele a rendición o abandono. Huele a furia para atacar o ansías para huir. Podemos oler nuestro propio miedo y el de los demás. Mil señales nos lo indican, ya sea con un temblor en nuestro gesto, inquietud en la mirada, un sudor frío, un tartamudeo en la voz, un tic poco oportuno …

¿Qué experimentamos ante el peligro? Miedo. ¿Qué situaciones pueden desencadenar esta emoción? Para cada uno de nosotros el miedo reviste tantas caras como peligros somos capaces de percibir o imaginar. Puede que la situación comporte un peligro real, pero la mayoría de las veces el peligro está en nuestro interior, en nuestra forma de pensar y entender nuestra situación presente y futura.

Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender
Marie Curie

¿A qué podemos tener miedo? Básicamente a aquellas situaciones que representen una amenaza para nosotros, real o imaginaria: miedo a perder la vida, a sufrir, al que dirán, a perder poder, a perder prestigio, al dolor, a perder un ser amado, a ser rechazados, a que descubran nuestra impostura, a perder una posesión, a perder la juventud, a perder el control, a la competencia, a la soledad, al abandono, a hacer el ridículo, al fracaso, al cambio, a perder el estatus, a ser nosotros mismos …

Hay personas con tendencia a plantearse escenarios dignos de una película de terror, llenos de peligros que probablemente nunca llegarán a suceder. Personas que tienen miedo a decidir desde la incertidumbre. Personas con creencias tan limitadoras sobre ellas mismas, que se sienten incapaces para avanzar. Personas que tienen miedo de tener miedo.

El miedo es natural en el prudente, y el vencerlo es lo valiente
Alonso Ercilla

El miedo es una emoción básica que acompaña a los seres humanos desde sus orígenes, cumpliendo una función adaptativa fundamental: sobrevivir como especie.

El miedo se activa cuando percibimos una situación como peligrosa. Percibir una situación como peligrosa dependerá de quien seamos nosotros, del entorno en que nos movamos, de los recursos que poseamos, de nuestras experiencias pasadas y de nuestras expectativas futuras.

Si el miedo cumple una función adaptativa no puede ser malo ni bueno en sí mismo. El miedo nos avisa de que ciertas condiciones han cambiado o pueden cambiar. Nos avisa cuando nuestra intuición o visión prevé un cambio de tendencia. Nos prepara para afrontar la nueva situación huyendo, protegiéndonos, defendiéndonos, atacando o paralizándonos. Todas estas respuestas pueden ser adaptativas cuando el peligro es innegable, cuando la amenaza es real.

¿Qué pasa cuando este peligro es fruto de nuestra imaginación? Que nuestra conducta es inapropiada. Tomamos decisiones equivocadas. Hacemos cosas bastante extrañas incluso para nosotros mismos. Aunque el peligro no sea real, nuestro organismo se prepara para dar la mejor respuesta adaptativa. El tálamo identifica esta información a través de dos circuitos: el rápido que es la amígdala y el lento que es el neocortex. La amígdala, envía órdenes a todo el cuerpo: el corazón bombea más oxígeno, la sangre se dirige al cerebro y a los músculos y aumenta su capacidad para coagularse, las pupilas se dilatan, algunas glándulas como las suprarrenales generarán adrenalina y noradrenalina (hormonas del estrés) y todo ello se moviliza en menos tiempo del que tarda en llegar la información al neocortex. Es decir, antes de pensar cómo responder, nuestro cuerpo ya se ha preparado de manera instintiva para reaccionar.

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Cuando el estrés persiste, los corticoides aparecen (hormonas del miedo), convenientes en pequeñas dosis, pero letales si se manifiestan de manera continuada. Un cierto estrés es provechoso para que pasemos a la acción, pero en grandes dosis y de manera continuada las personas nos colapsamos.

Desde nuestros orígenes hemos evolucionado y las emociones, concretamente el miedo, nos han permitido sobrevivir. Pero, ¿qué significa sobrevivir actualmente?

Para los padres y madres significa que sus hijos crezcan felices y preparados para tener un futuro prometedor. Para muchas personas saberse correspondidas por la persona a la que aman. Para los estudiantes aprobar los exámenes y pasar de curso. Para la mayoría de empresarios y emprendedores, que su organización supere la crisis, poder pagar a sus colaboradores y no tener que cerrar sus puertas. Para muchos profesionales que el mercado se active. Para los comerciantes que la gente entre en sus establecimientos y adquiera sus productos. Para la mayoría será seguir ganando un sueldo con el que llegar dignamente a final de mes, haciendo actividades que les permitan realizarse y trabajar en un entorno laboral estimulante.

The brave man is not the one who has no fears, he is the one who triumphs over his fers
Nelson Mandela (No es valiente quien no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo)

Las situaciones que entrañan peligro para cada uno de nosotros no son tan distintas, pero cada uno de nosotros puede decidir cómo interpretarlas, como vivirlas.

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El miedo es como un virus. Cuando tenemos miedo ante una situación es como si el resto se difuminara, no existe nada más. Nuestras capacidades se ven menguadas, no podemos pensar de manera inteligente. Cuando tenemos miedo podemos llegar a transmitirlo a los demás. Cuando un directivo habla y actúa desde el miedo, lo transmite a toda la organización, la frena y la limita.

A menudo, los padres hablan con sus hijos desde un amor-miedoso, endosándoles sus propios miedos e inseguridades y al hacerlo les transmiten que desconfían de ellos y de sus capacidades para afrontar la vida. A veces cuando advertimos a nuestros hijos, a nuestros colaboradores, creemos que lo hacemos por su bien, sin darnos cuenta de que sólo hablamos desde nuestro miedo para protegernos a nosotros mismos y no somos conscientes de que dejamos sin recursos al otro.

Nuestro amor-miedoso genera baja autoestima en nuestros hijos. Si analizamos nuestras conversaciones con ellos veremos que la mayoría son advertencias. Advertencias de cosas que para nosotros son peligrosas pero que para ellos pueden ser una novedad, una ilusión, una alegría. Les despojamos del coraje para hacerse cargo de sus circunstancias y de las consecuencias que se deriven de sus decisiones. Desde este miedo, que es nuestro y no de ellos, solamente logramos que se sientan inseguros e incomprendidos.

De la misma manera cuando dirigimos una organización hablar continuamente de nuestros miedos e inquietudes, genera inseguridad y malestar en nuestros colaboradores. Nuestro miedo puede hacer que tomemos decisiones totalmente improcedentes. Decisiones que limiten su desarrollo y la confianza en ellos mismos y en la fuerza de la organización. No podremos quejarnos si los resultados no son todo lo satisfactorios que creiamos. Seremos responsables de no prepararlos para salir a comerse el mundo.

¿Cuál es el antídoto contra el miedo? LA CONFIANZA. Actualmente estamos viviendo una gran crisis de confianza. No confiamos en poder salir de esta crisis, en que las cosas mejorarán a corto y medio plazo, y si lo hacen, igual ya no estamos para contarlo.

¿Cómo generar confianza? CONFIANDO. No hay otra manera. Confiar en que disponemos de recursos internos para afrontar la situación. Confiar en que nos estamos preparando para el futuro. Confiar que si hemos superado otras crisis ésta, también la superaremos. Confiar en que mi vecino de al lado también está haciendo lo que hay que hacer para superar esta crisis. Confiar en que puedo dar más y ser mejor. Confiar en que incluso si se dieran las peores circunstancias, aun así saldré adelante. Conectar con aquellas situaciones de mi vida en las que pensé, durante mucho tiempo, que no podría sobrevivir y lo hice. Confiar en que juntos lo lograremos. Confiar en que es importante mi aportación y animar a los que están cerca de mí a seguir adelante. Confiar en que tenemos el talento, la creatividad y la iniciativa para crear nuevas oportunidades. Confiar en que dentro de diez años seré de aquellos que contarán como superaron exitosamente esta crisis.

¿Hay otro antídoto? EL AMOR. El amor es el otro antídoto del miedo y está vinculado a la confianza. El amor como autoestima. Amarnos lo suficiente para dar lo mejor de nosotros mismos, para creer en nosotros y en nuestros talentos. El amor en todo aquello que hacemos ya que en todo lo que hacemos se imprime nuestra huella. Cuando conectamos con el amor dejamos de temer. ¿Os ha pasado alguna vez? Cuando le digo a alguien que no la veo capaz, que no creo que pueda lograrlo, estoy conectando con el miedo. En cambio, cuando le transmito que confío en ella, que sé que puede lograrlo, estoy conectando con el amor, y le doy la seguridad que necesita para confiar en ella misma. Cuando confiamos en nosotros mismos somos capaces de hacer lo imposible.

No somos conscientes de que a veces el amor hacia nuestros hijos no es un amor-confiado, es un amor miedoso. Les transmitimos nuestros miedos sin confiar en que ellos encontrarán sus propias respuestas, confiar en que para crecer deberán equivocarse. Confiar en que sus decisiones, equivocadas o no, formarán parte de su desarrollo. Confiar en que cuando lo necesiten acudirán a nosotros, a pesar de que nos gustaría que nos necesitaran para otras cuestiones. Dos responsabilidades tenemos como padres: dar raíces a nuestros hijos para que crezcan afianzados y seguros y darles alas para volar y probarse a si mismos.

¿Recuerdas si en alguna situación en la que has sentido miedo, alguien te ha apoyado, te ha dado su confianza, ha creído en ti? ¿Cómo te ha hecho sentir? ¿Cómo te has sentido cuando te han desanimado y han creído que la situación te superaba? ¿Qué crees que necesitan de ti? Si no lo sabes, pregúntales.

Podemos hacernos daño cuando no tenemos miedo (cuidado)

A veces nos hacemos daño por accidente, no podemos controlar todas las variables y en función de la información que tenemos actuamos confiadamente.

En otras ocasiones nos hacemos daño por nuestra temeridad o imprudencia. ¿Cuántas veces nos han dicho que la situación era peligrosa y no hemos hecho caso? Donde otras personas desde su experiencia nos indican que tal decisión es peligrosa, nosotros pensamos que seguramente ellos “no han sido suficientemente listos” y que a nosotros no nos pasará. Y va, y nos pasa (ojala lo pudiéramos aprender todo sin dolor). Lamentablemente no siempre sabemos aprovechar la experiencia de los demás.

Otras veces nos hacemos daño por confiar en alguien que traiciona la confianza que habíamos depositado en esa persona. Nos sentimos traicionados, dolidos y a veces “un poco estúpidos” por no habernos dado cuenta antes.

En ciertas ocasiones la necesidad de demostrar nuestra valía, de conseguir la admiración de los demás puede influir en nuestras decisiones y a pesar de que la situación pueda ser temeraria, nuestro miedo a no conseguir el amor (admiración o aprobación) de los demás (o de alguien en particular), puede ser mayor que nuestro miedo ante dicha situación.

He iniciado este artículo comentando que el miedo es una emoción imprescindible para la supervivencia humana y para finalizar me gustaría citar una frase, que ahora mismo no recuerdo donde leí que decía: sólo las personas sin imaginación no temen a la muerte.

 

Hermínia Gomà
21 Noviembre 2010

 

Comentarios del post

Muchas gracias Herminia,

Me gustaría añadir al artículo que, a veces, uno tiene que convivir con el miedo. No todo dura para siempre y, eso te puede causar angustia y miedo; pero por eso mismo, hay que aceptarlo, comprenderlo, para poder seguir adelante. No puedes confiar en que siempre te saldrán las cosas bien; hay situaciones que se pueden torcer. Ahí recae nuestra fuerza: en aprender a levantarnos aunque tenemos miedo, en seguir luchando por aquello que realmente nos importa porque, si nos quedamos estancados, solamente hallaremos dolor.

Me gustaría ofrecerte un fragmento de un libro que me marcó hace años y creo que refleja nuestros miedos:

“Aunque proteste un poco es por que soy un corazón de hombre, y los corazones de hombre son así. Tienen miedo de realizar sus mayores miedos porque consideran que no los merecen, o no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo solo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los MOMENTOS que podrían haber sido buenos y que no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena. Por que cuando esto sucede, terminamos sufriendo mucho.”- El Alquimista de Paulo Coelho.

#1 
Escrito por Cristina Hernando en noviembre 16th, 2014 @ 19:51

El miedo es como un enemigo invisible. Tal vez no podamos verlo, tocarlo u oírlo, pero está ahí, como si alguien estuviera siempre detrás tuyo recordándote su existencia. Es un tema que a mí personalmente siempre me ha marcado mucho, dada mi naturaleza tímida y las experiencias que he vivido a lo largo de mi vida, que aún hoy, siguen presentes como una huella inborrable.

El asunto de los miedos es algo simple, pero complejo al mismo tiempo. Todos los tenemos, ya sean sobre unas cosas u otras, o en mayor o menor grado. El problema surge cuando no sabemos cómo afrontarlo, incluso aunque podamos reconocer dichos miedos y observarlos de un modo objetivo. Cuando carecemos de la confianza necesaria en nosotros mismos, sentimos que no seremos capaces de sobreponernos al miedo. Y, al mismo tiempo, el hecho de no ser capaces de superar esos miedos, hace que sintamos que no tenemos la fuerza necesaria para poder lograrlo, lo cual lleva a menguar la autoestima. Es un círculo vicioso, del que no siempre es fácil salir, pero en mi humilde opinión, resulta sencillo de caer en él.

#2 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en noviembre 16th, 2014 @ 23:18

Me ha encantado este artículo sobre el miedo. Lo que más me ha sorprendido es la mención del amor como antídoto del miedo, amor como autoestima y como confianza en uno mismo. Me ha hecho profundizar en lo que tu llamas amor miedoso y que, a veces, les transmitimos a nuestros hijos. Creemos que les protegemos enumerándoles todos los peligros que corren cuando salen a la calle, cuando conducen, cuando realizan cualquier deporte, cuando se relacionan con aquellas amistades a las que no conocemos y de las qué tan poco nos fiamos… Y en realidad les estamos contagiando nuestros miedos, aún sabiendo que el miedo paraliza e impide actuar con libertad. He recordado (y buscado) aquella frase de Aldous Huxley, autor de Un Mundo Feliz (1931): “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma”. Lo tendré en cuenta en adelante. ¡Muchas gracias!

#3 
Escrito por Inés Caralt en noviembre 17th, 2014 @ 19:13

Gracias por el artículo Herminia, cuando lo he visto he pensado; “que largo”…, y he empezado a leer, ver los vídeos, y se me ha hecho corto…!

Una de las frases que más me ha gustado es la de Alonso Ercilla: “El miedo es natural en el prudente, y el vencerlo es lo valiente”.
Yo también creo que persona valiente no es aquella que no tiene miedo, sino la que aún teniéndolo se atreve a dar el paso, a avanzar, el miedo no la paraliza.

Hablas de raíces y alas,…, raíces para que tengan una base sólida cuando hay turbulencias, y alas para ser libres de elegir. Creo que aunque te equivoques en la elección, aunque parezca que hayas perdido, solo por atreverte ya has ganado algo: saber un poquito más.

También me parece muy acertado cuando comentas que hay que confiar en que los hijos encontrarán sus propias respuestas, porque para crecer, no en años, sino en madurez, deberán equivocarse, y no siempre se puede aprender sin dolor. Y añadiría que no solo los hijos, los menores, sino también los adultos, porque creo que siempre estamos aprendiendo, y por eso a veces nos equivocamos, y menos mal…, si no nos equivocáramos quizá nos tendríamos que preguntar si estamos paralizados, estancando en una vida lineal, atados a las raíces pero con las alas cortadas. Creo que cuando dejamos de soñar, de atrevernos, de darnos la oportunidad de confiar en los otros y en nosotros… envejecemos un poco.

#4 
Escrito por Cristina Pagador en noviembre 19th, 2014 @ 18:24

El miedo ha estado desde siempre en los humanos, tal y como indicas en tu articulo. Lo importante de ello es saber gestionarlo y en mi opinión, tener práctica ante dichas situaciones para poder superarlas. Un ejemplo de esto sería ir consiguiendo pequeñas metas hasta llegar a aquella que te ofrece miedo de verdad. Con esto y junto con ayuda de compañeros, amigos o profesionales creo que es una buena opción para poder conseguir un desarrollo personal óptimo.

#5 
Escrito por Gonzalo Arana Palma en noviembre 19th, 2014 @ 18:24

El tema de este artículo del blog me toca muy personalmente en estos días. Me he podido sentir identificada con muchas de las cosas que se expresan en el artículo. Me considero una persona con tendencia a tener miedo, sobre todo miedo al cambio, y a pesar de que intento desarrollar mi confianza no siempre me es posible.
Hace algún tiempo leí un libro bastante conocido llamado “Emociones tóxicas” de Bernardo Stamateas. Uno de los capítulos del libro me gustó especialmente, ese capítulo hablaba del miedo tóxico. Me gusta la connotación que le da al miedo al añadir el adjetivo “tóxico” pues ninguna emoción es buena ni mala si se encuentra en su justa medida y en el momento adecuado, el problema viene cuando no se cumplen estos dos últimos requerimientos. Una de las ideas que Stamateas comenta en su libro es que si el miedo no se supera… puede durar toda la vida, y una vida marcada por el miedo puede ser una vida vivida sólo a medias. En el capítulo sobre el miedo tóxico se comentan las 4 fases del desarrollo del miedo. Como en mi opinión, el miedo se alimenta de más miedo, me gustaría comentar estas 4 fases a continuación ya que conocer el círculo vicioso del miedo puede ayudar a que lo superemos.
1) Gran imaginación: Frente a cualquier situación pensamos que va a suceder lo peor que podría pasar. Esto es lo que causa el miedo, y como resultado nos paralizamos.
2) El miedo propiamente dicho: Los pensamientos emergidos de la fase anterior se manifiestan en el miedo en estado puro. A estas alturas, el miedo empieza a activar más intensamente la percepción negativa de la realidad y comienza a distorsionarla.
3) El miedo te paraliza o te acelera: El miedo puede provocar dos reacciones opuestas. Puede paralizarnos o puede hacernos actuar de manera acelerada, pudiendo llegar a tener reacciones impulsivas y equivocadas.
4) Mi primer recuerdo: Los pensamientos, emociones y experiencias vividos en las tres fases anteriores nos dejan huella y pasan a formar parte de nuestro primer recuerdo sobre un tipo de situación. Al enfrentarnos a una situación similar este primer recuerdo se activará de manera que podemos llegar a perder de vista todo lo nuevo que nos rodea.
¿Cuál es la parte buena de todo esto? Que podemos poner punto y final a este círculo nosotros mismos pensando de una manera más positiva y visualizando todo aquello que queremos conseguir en la vida. Debemos olvidar el miedo del pasado para poder vivir el presente.

#6 
Escrito por Ariana Sabaté García en noviembre 20th, 2014 @ 8:54

Cuando el articulo menciona que el miedo puede ser transmitido de padres ha hijos, no he podido evitar acordarme de “el coco” que mi madre advertía que vendría si no me dormía pronto. En otras palabras, se intentaba cambiar una conducta provocando miedo. Por tanto el miedo puede ser en ocasiones aprendido, y en el caso de los niños, muchas veces de los adultos. Todo y que en la mayoría de los casos se supera (especialmente si se usa en un caso puntual como el mencionado anteriormente), en otros casos podría desembocar en inseguridades y miedos futuros.

#7 
Escrito por Alba Ramirez Guillen en noviembre 24th, 2014 @ 12:33

El miedo, algo tan real como inexistente. Creado de la mano del hombre como tantas otras “maravillas” para ayudarnos a comprender el mundo en el que vivimos para poder seguir aprendiendo sobre nosotros mismos, a fin de mantenernos ocupados y comprender un poquito más sobre la principal curiosidad del ser humano por excelencia , nuestra existencia.
Miedos irreales, por mi más que irracionales, ya que estos emergen de la capacidad de razonamiento de la persona igual que cualquier otra emoción, después de un proceso cognitivo, consciente o inconsciente. Una persona teme exponer un trabajo delante de sus compañeros por miedo al fracaso o a que se rian de él, después de un juicio de valores al qual ha llegado a través del razonamiento. Eso si, un razonamiento seguramente poco acertado y desadaptativo.
Esta misma capacidad de razonamiento nos ha dotado de capacidad para anticipar, para imaginar consecuencias, y es cuando estas predicciones deribadas de la propia experiencia o no, sinó de creencias infundadas , nos juegan una mala pasada que quedamos expuestos ante una situación estresante continua y se vuelven perjudiciales.
Recapacitemos debidamente sobre si aquello que nos estresa/nos da miedo día a día se merece que le prestemos semejante atención, o por lo contrario podemos seguir viviendo tranquilamente.

#8 
Escrito por Frank en diciembre 12th, 2014 @ 14:24

Hola Herminia, tu artículo me ha encantado!!. Me ha hecho reflexionar desde la primera línea: ¿oler el miedo?, cierto, podemos olerlo, intuirlo, anticiparlo, tenerlo, odiarlo, percibirlo, verlo, oírlo… El miedo nos hace experimentar incluso fisiológicamente que estamos vivos y que muy probablemente estamos ente un peligro real o no. Me ha gustado mucho la lista que has hecho sobre las situaciones que nos generan miedo, y es que incluso desde los más tiernos años tenemos miedo: miedo a la oscuridad, miedo a los ruidos, miedo a las personas desconocidas.. nacemos y ya tenemos miedo. Realmente tenemos que aprender a vivir con esta emoción, que como has dicho, nos “acompaña”.

Es interesante lo que señalas en cuanto que hay gente que tiene miedo a tener miedo. Podríamos decir que “hay un miedo para todo”… Y en este sentido me gusta mucho la frase de Nelson Mandela que has introducido en el texto, pues realmente es de valientes conquistar el miedo, y es aquí donde yo puedo apreciar lo que explicas en tu artículo de la confianza como antídoto al miedo: es el “arma” para esos valientes que luchan/luchamos para conquistar el miedo; la confianza que hemos de practicar, como has dicho “confiando”. Personalmente, también me quedo con el otro antídoto que planteas: el amor. A modo de ilustración, hay un pasaje en la Biblia que dice “el perfecto amor echa fuera todo temor”, (1 Juan), y creo que es así: el amor nos ayuda a luchar contra el temor, a vencerlo, nos llena de esa confianza que planteas como el otro antídoto. En amor hacia nosotros mismos y hacia los demás nos ayuda a darnos y a dar lo mejor, a superar limitaciones y subir montañas que parecen imposibles. Ojalá esta sociedad pudiera tener más ese “amor-confiado” y no el “amor-miedoso” que tantas veces nos trae problemas… Gracias, Herminia, por este artículo, es realmente valioso para usar como fuente y trabajarlo más en profundidad. Saludos!! .

#9 
Escrito por Gabriela Pérez en diciembre 14th, 2014 @ 22:22

Vivimos en nuestra sociedad en un mundo cada vez más seguro en muchos aspectos, y a pesar de las múltiples ventajas que esto supone en muchos aspectos supone rehuir del miedo, tenerle miedo al miedo como bien dice el artículo, parece que somos intolerantes al miedo y nuestra única opción es huir de esas situaciones que lo hacen aflorar o abandonando. Creo que ya es hora de poner el miedo en su lugar como hace Herminai en el artículo, de alumbrar su faceta positiva, la que nos ayuda a sobrevivir y de reinterpretar, reeescribir los pasajes que producen un bloqueo o abandono debido al miedo

#10 
Escrito por Itsaso en febrero 24th, 2015 @ 12:29

Como muy bien se comenta en el artículo, el miedo en sí no es bueno ni es malo. Para poder darle valor al miedo hace falta que actuemos ante su aparición, pudiéndolo gestionar de una manera positiva o negativa.
Creo que la primera clave para poder gestionar el miedo es definir si el miedo es real o si es imaginario; es decir, comprobar la veracidad de dicho miedo, ya que no tiene sentido trabajar sobre un miedo fruto de nuestra imaginación: lo más lógico y útil es ser consciente de ello y de esta manera, eliminarlo, tratando las desconfianzas que lo han hecho aparecer.
Por otro lado, creo que en cuanto se experimenta un miedo real, hay que ser consciente de las herramientas con las que contamos para poder vencerlo y hay que recordar experiencias pasadas donde las hayamos ya usado para darnos cuenta que dichas herramientas existen y que hemos superado retos anteriores con éxito. El recuerdo de estas experiencias facilitará la valoración de nosotros mismos, es decir, harán crecer la confianza y el amor propio, que son los dos antídotos útiles contra el miedo.

#11 
Escrito por Natalia Lopez OJeda en febrero 24th, 2015 @ 14:36

Me ha parecido un artículo realmente enriquecedor, con una temática con la que todos podemos identificarnos, porque, ¿Quién no ha sentido o siente miedo? El miedo forma parte de nuestra vida y debemos aceptarlo y no sólo eso, sino también aprender a regularlo para que sea adaptativo para nosotros, tal y como se apunta en el presente artículo.

La parte que más me ha gustado ha sido aquella que habla de la confianza. Por ese motivo querría compartir un pequeño poema de Shel Silverstein que nos invita a confiar en nosotros mismos y en nuestra intuición:

There is a voice inside of you
that whispers all day long
“I feel that this is right for me”,
“I know that this is wrong”
No teacher, no preacher, no parent, friend
or wise man can decide
What’s right for you -Just listen
to the voice that speaks inside.

Como alumna del prácticum, creo que este artículo combina bien con el poema, sirviendo ambos elementos como una invitación a confiar en nosotros mismos y a confiar en que estamos en el camino de convertirnos en grandes profesionales.

#12 
Escrito por Anna Mar López Luque en marzo 2nd, 2015 @ 15:26

Creo que en nuestra cultura se nos enseña a tener miedo al miedo, ybpornlo tanto a ignorarlo, a no sentirlo o en caso de que eso cuera imposible hacer como si no existuera!, o por el contrario se nos educa enla paranoia y el posible acecho constante, siempre alerta sin poder relajarnos; de una u otra manera se nos enseña el miedo como algo negativo lo cual acarrea sin duda innumerables problemas. Creo que la belleza de este articulo consiste en conseguir amar al miedo, teñirlo con su antídoto y poder encontrar el punto de equilibro entre hacer caso a las señales de amenaza que nuestro cuerpo detecta pero contar con recursos de amor y confianza para no congelarnos y poder seguir adelante.

Gracias

#13 
Escrito por Itsaso en abril 16th, 2015 @ 10:21

Nuestros miedos son nuestro mayor obstáculo. El miedo es un espejismo. La mayoría de las cosas a las que tenemos miedo no existen, son la anticipación de las consecuencias que acarreará nuestro comportamiento. Tenemos que reaprender a tolerar ese miedo que nos incomoda, que nos dice: ‘no lo hagas es peligroso’, y dejar que la confianza le vaya ganando terreno. Creer en nosotros nos hace libres.

#14 
Escrito por MIREIA NAVARRO MARTÍNEZ en abril 20th, 2015 @ 10:15

I personally believe that depending on how we filter and convert anxiety is the capacity every one of us has. Feeling the anxiety and nurturing it with all the good capacities we have can transform this anxiety in a unbreakable power, and the decision in how we filter, transform and spread our anxieties lies deep in our inside.

#15 
Escrito por Cenk en mayo 4th, 2015 @ 13:13

Ante el peligro experimentamos miedo y es muy útil para sobrevivir ¿qué pasa cuando los peligros son creados por nosotros desde nuestra interpretación de la realidad como peligrosa( perder a alguien, hacer el ridículo, la soledad etc)
Estos son “peligros” subjetivos puesto que otras personas ante la misma situación pueden no experimentarlos.
Cuando esto pasa, nos afecta en la conducta y nuestra respuesta se convierte en la misma que la adaptativa ante un peligro real, modificando hasta nuestra fisiología y provocando que nos instalemos en el eutress. Está en nuestra responsabilidad cómo interpretamos.
La ruptura del miedo es desde el amor y la confianza en que podremos tener las herramientas para salir de la nueva situación de imprevisto que vivimos.
Me ha llamado la atención al frase de que aunque oro haya experimentado, esto no suele servir a los demás, es algo doloroso cuando ves que va a pasar algo y no poder evitarlo desde el amor miedoso, pero para que cada uno aprenda, es necesario experimentar.

#16 
Escrito por Laura Martínez en mayo 20th, 2015 @ 22:23

Gracias Herminia por el post!
Siempre había visto un binomio en la relación miedo-confianza… Pero en realidad hay más factores. El amor. Hacia uno mismo, el autoestima de la que tanto se habla, pero que cuando preguntamos por ella no tenemos claro, lo que es, ni como trabajarla. Amor por mí mismo, y por ende confianza en mis capacidades, en el KNOW HOW. Puede que la manera que tengamos de resolver las cosas no sea la que los demás esperan de nosotros. Pero es nuestra manera. Las demás personas han aprendido de sus errores, y para poder generar nuestros propios aprendizajes nosotros tenemos que equivocarnos, caernos, y confiar en que nos podemos levantar. Confiar en nuestras capacidades, en nosotros mismos, en nuestra fortaleza interior, y en que a pesar de todo podemos levantarnos y seguir adelante. Cada experiencia, es un aprendizaje, de cada caída aprendemos, así como lo hacemos de cada triunfo. Con los que podemos conectar cuando tenemos que levantarnos para que nos den fuerza para continuar el camino.
Gracias otra vez Herminia.

#17 
Escrito por Isidora López Ugalde en mayo 24th, 2015 @ 19:01

El miedo es una emoción a la que todos nos enfrentamos a lo largo de la vida en sus diferentes ámbitos. El miedo parte de una situación de peligro, que como dice el artículo, hay situaciones de peligro que son reales y ante ellas tenemos respuestas adaptativas, pero hay otras situaciones en las que la mayoría de veces el peligro es simplemente fruto de nuestra imaginación. Will Smith hace una gran afirmación en el vídeo posteado: “El miedo no es real, el único lugar donde puede existir miedo es en nuestros pensamientos del futuro. Es producto de nuestra imaginación, hace que temamos cosas que no existen en el presente. El peligro es real pero el miedo es una opción.” El artículo me ha hecho recordar un momento de mi adolescencia en el que me invadía el miedo, un miedo creado en mi imaginación, simplemente no era real ni estaba cerca de serlo, solo existía en mi mente, únicamente se albergaba allí, tal como lo dice la afirmación antes mencionada. Incluso, ahora que me pongo a pensar, puedo conectar con muchos momentos en los que me he imaginado situaciones de peligro que se han convertido en miedos, miedos inexistentes, miedos a algo intangible, imaginario e irracional. Como puede ser tan impresionante la mente humana que de solo pensar o imaginar una situación se generan emociones tan fuertes que incluso nos frenan, nos bloquean y nos hacer actuar, en muchas ocasiones, de formas extrañas que ni nosotros mismos entendemos. Muchas gracias por el artículo, me da una nueva perspectiva para entender el miedo, para entender que termina cuando tu mente se da cuenta que es ella quien lo crea.

#18 
Escrito por Martha Geller en mayo 25th, 2015 @ 20:29

El miedo es una emoción cuyo papel principal es el de garantizar la supervivencia de la especie, esta sería su función adaptativa. El problema se da cuando esta emoción aparece en situaciones en las que no existe un peligro real, y por tanto no ejerce esta función de adaptación. Es en estos casos donde el miedo hace que hagamos cosas raras, es decir, actuamos de un modo en el que no lo haríamos de estar tranquilos y confiados.
Recuerdo cuando empezamos el máster y estudiamos el modelo EMESET, que se nos dijo que observásemos las cosas raras que hacemos durante el día, y que normalmente éstas están asociadas al miedo, y es cierto. Gracias a este ejercicio, yo personalmente he podido detectar ciertas situaciones en las que no actúo de la forma habitual, sino que siento como me revoluciono y actúo sin sentido alguno. Mediante la práctica de este ejercicio he aprendido a detectar estas situaciones incluso antes de que se den, y así poder regular esta emoción.
Considero que la mejor manera de vencer a nuestros miedos, es confiando en nosotros mismos y tomando el control de la situación, y que la situación no nos controle a nosotros.
Como leí en un libro sobre el éxito, “Del Fracaso al éxito en 121 citas”;
“El éxito no es alcanzar riquezas, es superar nuestros propios miedos”

Saludos

#19 
Escrito por Sandra Macho en mayo 28th, 2015 @ 15:13

El miedo, como emoción, no es bueno ni malo. Todo depende de la interpretación que le demos y, como no podría ser de otra manera, nosotros tomamos la decisión de verlo de una manera o de otra. Por otra parte, es importante que tomemos conciencia que proyectamos nuestros miedos, transmitiendo desconfianza y generando inseguridad en los otros. Esto nos limita. Si logramos afrontar nuestros miedos, confiaremos, ya que todo depende de uno mismo.

#20 
Escrito por Laia Jodas en mayo 30th, 2015 @ 17:43

“porque seguir con ese miedo y no enseñar todo tu potencial”… el último video me ha gustado especialmente, cuando dice que no tiene sentido empequeñecerse para evitar que otros se sientan incomodos. Si yo libero mis miedos ayudaré a los demás a que liberen los suyos. Si yo confio en mi, y confío en los demás, colaboro en eliminar los miedos, y eso es algo que traciende.
Yo lo vivo con la educación de mi sobrino. Intento confiar en el, dar valor a quien es, a lo que hace, saber que cuando se equivoque tendrá los recursos suficientes para salir adelante y superarlo y aprender de los errores. Muchas veces pretendemos que no tengan que tener esos errores, que nosotros tuvimos y nos hicieron daño, no queremos que ellos sufran. Lo que olvidamos es que esos errores nos enseñaron, nos hicieron crecer y ser las personas que somos hoy en día, por eso confiar es la única solución. Y si yo confío en ti a lo mejor poco a poco tu también confiarás en ti.

#21 
Escrito por raul montero en junio 3rd, 2015 @ 15:58

Muchas veces, por miedo, dejamos de hacer muchas cosas, decidimos no afrontarlo y eso conlleva unas consecuencias, que muchas veces al analizarlas racionalmente no nos agradan, así que no estaremos contentos con nosotros mismos. Decidir afrontar las situaciones que nos provocan miedo y ver sus consecuencias positivas hará que vayamos ganando confianza y cada vez decidiremos afrontar más situaciones. Además independientemente de las consecuencias externas, nosotros nos sentiremos mucho mejor con nosotros mismos, porque lo habremos intentado y eso siempre es gratificante y no conlleva lamentaciones del tipo “y si…”.
Entender esto es el primer paso para decidir cambiar nuestra forma de actuar dependiente del miedo y ser más libres.

#22 
Escrito por Laura Font en junio 7th, 2015 @ 21:46

Encuentro muchos comentarios excelentes que preceden al mío. Así es que sólo añado que, siendo que como la energía que somos(era cuántica), a través de nuestros pensamientos y emociones, “venimos del Amor”, todo aquel pensamiento o acto que se inspire o nos conecte a él, será sin duda “buen combustible” para pasos acertados en nuestro camino a través de la abundancia. Y así, explorar y descubrir, toda la Luz que nos anima. Con respecto al miedo, más allá de los que podríamos apreciar, agradecer y dosificar con la medida de la prudencia, y orientados a la autopreservación, creo que sólo nos separan y fragmentan, al igual que los pensamientos lineales. Muchas gracias!

#23 
Escrito por Mónica Rodríguez DiMartino en septiembre 27th, 2015 @ 21:09

Encuentro muchos comentarios excelentes precediendo al mío. Así es que sólo añado que, como energía que somos (Era Quántica)desde nuestros pensamientos y emociones, y siendo que “venimos del Amor”, “de la Luz”, todo pensamiento o acto que se inspire y conecte a él, será sin duda “buen combustible” para pasos acertados en nuestro camino a través y hacia la Abundancia. Y así, explorar y descubrir, toda esa Luz que nos anima. Al “miedo” … gracias por advertirnos y prevenirnos prudentemente, para que podamos preservar nuestras vidas y las de nuestros amados.

#24 
Escrito por Mónica Rodríguez DiMartino en septiembre 27th, 2015 @ 21:23

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