El silencio en los procesos de coaching teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en abril 19, 2012
Categorías del post: COACHING TELEOLÓGICO,General,VALORES Y COMPETENCIAS

El silencio en los procesos de coaching teleológico

 
El silencio es el gran arte de la conversación
William Hazlitt (1778-1830)

Desde una actitud de eternos aprendices, cada día, podemos mejorar nuestra praxis como coachs; con este espíritu de eterna aprendiz, hoy, me gustaría, con la aportación de vuestros comentarios, seguir reflexionando y aprendiendo sobre el “arte del silencio”, fundamental para realizar conversaciones profundas y transformadoras con nuestros clientes.  Esta actitud ya la reflejaba en el Siglo XVII una mujer mexicana de gran sabiduría, conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, que escribió: “No estudio por saber más, sino por ignorar menos”. ¡Qué pensamiento tan inspirador!  

Para seguir inspirándonos qué mejor que una historia. Cuentan que un día un estudiante se aproximó a su maestro y le preguntó ¿dónde reside la esencia de la sabiduría? El maestro permaneció en silencio. El alumno se lo preguntó de nuevo y el maestro siguió perseverando en su silencio. ¿Qué es lo que no entendía ese alumno? Estaba tan lleno de ruido interior que no sabía escuchar la respuesta del maestro. La esencia de la sabiduría no puede ser explicada, sólo vislumbrada desde el profundo silencio.  La esencia de nuestros clientes no puede ser expresada con palabras, sólo intuida desde el silencio.

El no juzgar crea silencio en la mente.
Deepak Chopra

En un proceso de coaching teleológico el silencio es un gesto de respeto y de amor. Cuando somos capaces de ofrecer el espacio de silencio a nuestros clientes, estos pueden escuchar su propia conciencia, meditar sobre quien son y lo que les afecta. Pueden llegar a conectar con su propia sabiduría y así lograr las respuestas que realmente necesitan para ser ellos mismos, lograr sus sueños, resolver sus problemas…

¿Cómo podemos llegar a ofrecer este espacio de silencio a nuestros clientes? No es una empresa sencilla, pero sí posible. Al igual que en otras competencias, si queremos dominarla deberemos practicar, practicar y practicar para desarrollarla. El hábito del silencio no se improvisa, es el resultado de un trabajo serio y profundo realizado precisamente desde este silencio. Cuando podamos otorgarnos a nosotros mismos este espacio de silencio lo podremos ofrecer a nuestros clientes. Cuando aprendamos a escucharnos podremos escuchar a nuestros clientes.

Nos conocemos desde nuestra propia observación, sin juzgarnos, ni corregirnos, solamente observándonos desde la calma del silencio interior. Al observar aprendemos. Si hemos interiorizado el hábito de observarnos respetuosamente lo podremos trasladar a nuestra praxis profesional. ¿Cómo podemos escuchar a nuestros clientes, si entretanto nos estamos juzgando o tenemos miedo a hacerlo mal? Este “ruido” interno no permite el silencio necesario para escuchar el “sonido” de nuestro cliente. Si yo estoy conectando con mi miedo a hacerlo bien, a realizar las mejores preguntas, si estoy juzgando mi intervención mientras converso con mi cliente, este ruido interior me impedirá guardar el silencio que me ayudará a conectar con mi cliente.

Constantemente estamos rodeados de ruidos, el entorno urbano no facilita demasiado conectar con el silencio. Continuamente nos encontramos inmersos en el ruido: conversaciones banales, música sincopada, el tráfico, disputas entre las personas, conflictos y dilemas internos, “mal rollo en la empresa”… Los ruidos nos impiden  escuchar los sonidos que fluyen de la esencia de cada ser humano. Estamos sordos a estos sonidos que sólo podremos escuchar si permanecemos en silencio. Saber escuchar este sonido personal e intransferible hace que podamos conectar y sintonizar con los demás.

¿Sabemos escuchar los sonidos del silencio? Al hacerme esta pregunta, cómo no, me viene a la cabeza la mítica canción de los años 60 que escribió, Paul Saimon, The sounds of silence, que interpretaba conjuntamente con Art Garfunkel y que pretendía expresar el sentimiento de dolor y tristeza que provocó el asesinato en 1963 de Jonh F. Kennedy. ¿Sabemos escuchar en el silencio los sentimientos de nuestros clientes para sintonizar con ellos? ¿Rompemos el silencio cómo dice la canción, oyendo sin escuchar? ¿Charlando sin hablar? ¿Podemos compartir la voz del silencio de nuestros clientes? Cuando les damos feedback y les decimos expresiones del tipo: “Me ha llegado…” Lo que nos ha llegado ¿es la letra de la canción o el espíritu que alberga? En los procesos de coaching al escuchar los sonidos del silencio estamos escuchando la “voz” de nuestro cliente.

¿Cómo podríamos definir el silencio?

Mi propósito es único:
yo uso las palabras sólo para crear espacios de silencio.
Osho. Discursos

Para ello voy a utilizar otra historia. Se dice, que cuando Huizhong fué a discutir  con otro monje, simplemente se sentó en su silla y se mantuvo largo rato en silencio. Entonces el otro monje le dijo: “Por favor propón tu tesis para que yo pueda argumentar. A lo que Huizhong replicó: “Ya he propuesto mi tesis.” El monje preguntó: “¿Cuál es?” Huizhong dijo: “Sé que está más allá de su comprensión.” Y diciendo esto, se levantó dela silla. Latesis que propuso Huizhong fue la del silencio. Cómo no es algo de lo que pueda hablarse, la mejor forma de exponerlo es mantenerse en silencio.

Para mí el silencio es el espacio de calma entre dos “ruidos”. Y entre estos dos ruidos se da la paz y el sosiego que nos permite oír los sonidos del silencio. ¿Cómo definirías tú el silencio?

Escuchar en silencio

¿Tenemos la capacidad de escuchar sin interrumpir? Pero no desde la contención y haciendo un esfuerzo para permanecer “callados”, sino desde la generosidad de ofrecer a nuestro cliente lo que necesita: silencio para conocerse y reflexionar sobre sí mismo y su realidad; silencio para buscar en su interior la respuesta que precisa, su propia verdad. Este silencio profundo y generoso no crea incomodidad. Cuando amamos este silencio podemos estar presentes y acompañar a nuestro cliente para que abra la puerta al conocimiento, la luz y el discernimiento.

Cuando elegimos el generoso silencio como parte fundamental de la conversación nos abrimos a la posibilidad de acompañar realmente a nuestro cliente para que vaya a “su hogar”. Cuando nos desesperamos por intervenir conectamos con nuestro “ego”, nuestros miedos, nuestro orgullo, impaciencia, nuestro rol salvador y sin ser concientes de ello pretendemos llevarlo a nuestra “casa”. Cuando dejamos que el silencio forme parte de nosotros, cuando eliminamos los “ruidos internos” podemos escuchar y observar, sin perjuicios ni expectativas para conectamos con la verdadera esencia del otro.

El arte de escuchar no implica poder repetir las palabras que nos ha dicho nuestro cliente como si fuéramos loros,  tampoco significa interpretar, ni mostrar nuestra simpatía hacia sus opiniones, ni proyectar nuestras teorías, conclusiones, valoraciones o prejuicios, significa vaciarnos y crear un espacio de silencio interno para escuchar desde el respeto a nuestro cliente.

Un factor importante a tener presente como coachs es prevenir situaciones de incomodidad en clientes que no estén habituados a la introspección o a permanecer mucho tiempo en silencio con un interlocutor. En estos casos sería interesante que pudiéramos comentar al inicio del proceso que en algunas ocasiones realizaremos preguntas profundas que van a requerir que guardemos silencio; este tiempo de silencio será el necesario para que pueda reflexionar y llegar a sus propias reflexiones.

En otros casos puede ser que el cliente, no esté habituado a una introspección desde el silencio y que este silencio le incomode, ya que le puede hacer conectar con miedos u otras emociones dolorosas para él y busque una respuesta inmediata, superficial o conocida para evitar conectar consigo mismo. En estos casos vamos a dar un feedback en el que compartimos lo que estamos observando: “Observo que cuando te hago ciertas preguntas tu respuesta es inmediata, ¿qué significado le das a esta manera de hacer?”.

En ambos casos podemos darle un feedback positivo acerca de la oportunidad que este silencio nos ofrece. La conversación será más profunda y facilitará la evolución de su proceso. Este silencio no sólo no nos incomoda sino que será esencial para el proceso. No vamos a pensar que es lento, o que no sabe, o que no está colaborando o comprometido con el proceso. Como dijo Friedrich Nietzsche, filósofo alemán del S.XIX: “El camino de todas las cosas grandes pasa por el silencio”.

¿Qué nos puede ayudar a respetar el silencio?

Jiddu Krishnamurti, en su libro recopilatorio Krishnamurti esencial, publicado por Ed. Kairós en el 2010, nos invita a reflexionar sobre el hecho de aprender: “La humildad es necesaria para aprender; la humildad, no la modestia ni el aceptar a medias, porque para aprender hace falta mucha humildad; no se trata de dar algo a alguien que respetamos, eso no es humildad, eso es meramente aceptar la autoridad”. Como otras muchas competencias que los coachs hemos de desarrollar, la de aprender a respetar y fomentar el silencio será fundamental para conectar y sintonizar con nuestros clientes.

Respirar. Cuando respiramos dejamos espacio para focalizar nuestra atención. Ponemos en el centro de la conversación a nuestro cliente y nos liberamos de nuestra memoria, de nuestros presupuestos y afanes. Al entrar en este olvido conectamos con la continuidad, con el fluir y facilitamos una conversación  armónica, una danza sensible y hermosa.  Cuando aprendemos a acallar nuestra voz interior nos abrimos a todos los sonidos.  Desde este silencio incrementamos nuestra capacidad de percepción y nuestra sensibilidad. Una sensibilidad que nos permite darnos cuenta de la verdadera naturaleza del otro, sin conflictos ni internos ni con nuestro cliente. Esta sensibilidad nos permite escuchar lo que dice nuestro cliente. Desde este silencio podemos observar respetuosamente a nuestro cliente: cómo respira, cómo habla, cómo reflexiona, cómo siente, cómo se mueve…

Atender. Estar atentos de tal manera que nosotros desaparezcamos y quede nuestra presencia y el silencio para escuchar a nuestro cliente. Escuchar completamente con todos nuestros sentidos. Para escuchar completamente hemos de oír al otro, verlo y sentirlo, con las orejas, los ojos y el corazón. Escuchar implica poner atención con todos nuestros sentidos bien despiertos de esa manera sólo existirá el sonido que surge del silencio, la voz del cliente.

Visionar. Ahora voy a pedirte que cierres los ojos, respires profundamente y te relajes.  Recuerda alguna experiencia dónde tu comunicación con la naturaleza fuera absoluta… por un momento sumérgete en la naturaleza, imagínate rodeado por cumbres escarpadas, en medio de un basto desierto o contemplando el inconmensurable océano… Escucha con tus oídos, con tus ojos, con tu olfato, con tu piel… abre tus sentidos, tu mente y tu espíritu. No hablas, escuchas y percibes ¿Qué sientes? ¿Qué observas en ti? Reflexiona y obsérvate. ¿Cuál es la función del silencio en esa experiencia? El silencio posibilita nuestra comunicación con la naturaleza, no necesitamos palabras para sentirnos conectados íntimamente con ella. Imagínate trasladando esa paz interior, esa ausencia de “ruidos” a tu praxis profesional ¿Eres capaz de comunicarte desde el silencio con tu cliente?

Al finalizar esta reflexión me cuestiono ¿he de aprender a generar más espacios de silencio o he de acabar con los ruidos internos que me impiden vivir en la calma del silencio interior? O, si hacemos caso al célebre dicho hindú,  “no hables si tus palabras no han de mejorar el silencio”, ¿lo que me estoy diciendo me está sirviendo para mejorar mi silencio interior, o sólo es ruido?

Sugerencias sobre este tema:

http://academic.uprm.edu/dpesante/docs-apicultura/el_silencio_habla.PDF

 

 

 

 

Comentarios del post

Completamente en sintonía con lo que expones Herminia. Respetar los silencios en los procesos de coaching teleológico es una cuestión importantísima, necesaria y sanadora. Y aunque no todos los clientes sepan estacionarse en ese silencio, necesario en muchas ocasiones para que el cliente conecte consigo mism@ para buscar las respuestas a las cuestiones que le planteamos. Preguntas que pueden incomodarlo y rehuir de esa conexión consigo mism@, desde el silencio interior, para revelarse a si mis@ y de manera conscientemente, aquello que necesita saber.
El silencio genera paz interna, harmonía y acalla las voces de nuestros inferiores que continuamente se quejan de lo que no está bien, de los miedos que tenemos, de la necesidad imperante de cambio. El silencio conecta con nuestra esencia transcendente para con nosotros (intrapersonal) y para con los demás (interpersonal)
Por otro lado la práctica diaria del silencio regenera nuestro espacio interno, limpiándonos de habladurías y discursos internos, sentimientos, sensaciones y pensamientos, asentándonos en un espacio interno de calma y paz.

#1 
Escrito por Joan Carles Vila Ulloa en agosto 24th, 2017 @ 17:05

Cuando durante una sesión el coach permite un silencio, está dando al cliente la oportunidad de conectar con su propia conciencia y con respuestas que pueden dar una nueva luz a sus problemas. Es por tanto necesario para el coach que sepa manejar este tipo de situaciones para favorecer el proceso. En mi caso practico habitualmente la meditación y el reiki. Así consigo conscientemente identificar y separar los ruidos de fondo que todos tenemos en la cabeza del profundo silencio y paz que habitan en nosotros mismos. Y cuando sabemos escucharnos, entonces es más sencillo poder escuchar a nuestros clientes.

#2 
Escrito por Luis en septiembre 7th, 2017 @ 15:59

EL SILENCIO en la conversa es muy importante, y dominar y respetar los silencios es un arte. Pienso que como futura coach, es necesario dominar estos espacios tan enriquecedores saber dar el espacio al cliente para que se tome su tiempo y tome consciencia de sus cosas. En ese silencio como coach debemos estar vacios de nosotros y en total entrega al coachee.
El aquietar la mente, es muy necesario para estar muy conectados a nosotros mismos y saber quienes somos y saber escuchar nuestros verdaderos anhelos y necesidades.
GRAN TEMA EL DEL SILENCIO¡¡ me encanta¡¡y necesito practicarlo mucho¡¡

#3 
Escrito por Fina Vallejo en septiembre 21st, 2017 @ 13:40

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