Código Deontológico y Coaching Teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en junio 5, 2012
Categorías del post: COACHING,COACHING TELEOLÓGICO,General

CÓDIGO ÉTICO de la ESCUELA DE COACHING TELEOLÓGICO

INTRODUCCIÓN

Desde la Escuela de Coaching Teleológico proponemos un código deontológico que sigue los estándares de conducta ética del ICF (International Coach Federation) y que servirá de marco para el ejercicio de la profesión de coach teleológico.

Un código deontológico es un documento donde se recogen los criterios, normas, valores y principios éticos que asumen aquellas personas que realizan correctamente una actividad profesional. Un código deontológico regula las actuaciones de una comunidad de profesionales fijando los límites de su propia praxis. Habitualmente estos códigos se regulan a través de los colegios profesionales (psicólogos, médicos, periodistas…). En el caso de los profesionales del Coaching Teleológico que estén adscritos a un colegio profesional (psicólogos, médicos, enfermería, fisioterapia, etc) ya siguen este código que les es propio. En el caso de profesionales del coaching teleológico que no estén adscritos a ningún colegio profesional sugerimos que lean y hagan suyo el Código de la ICF. La institución que se ha encargado de redactar éste código es la ICF (International Federation Coaching). Este código fue creado y pactado de manera común y unánime por los miembros profesionales de dicha federación. Son pautas de conducta a seguir y cuyo objetivo es realizar nuestro trabajo de forma ética, correcta, adecuada y eficiente.

La International Coaching Federation (ICF – http://www.icf-es.com/mwsicf/ser-coach-de-icf/codigo-deontologico-icf-espana) ha definido 11 competencias principales que se han de desarrollar para garantizar la excelencia del coach. Este hecho ha determinado que la gran mayoría de los profesionales del Coaching acepten a priori que esas competencias son las que todo coach debe tener. También es cierto que otras asociaciones como la Internacional Association of Coaches, contemplan desarrollar 15 competencias fundamentales para garantizar el buen hacer del coach y así lograr su certificación.

La Escuela de Coaching Teleológico define las siguientes competencias principales que ha de desarrollar un Coach Teleológico:

  1. Creencias básicas del profesional:
    1. Cree que la persona puede alcanzar sus objetivos, en sus posibilidades de transformación y confía en su capacidad de cambio y aprendizaje.
    2. Construye una relación y un entorno basado en la confianza y la confidencialidad entre el coach y su cliente.
    3. Cree en una relación adulto – adulto con el cliente.
    4. Cree en la colaboración mutua en la que ambos contribuyen juntos en el desarrollo del proyecto del cliente.
  2. Sabe prepararse para iniciar una sesión.
  3. Respeta la metodología que configura toda conversación teleológica.
  4. Está presente y conectado.
  5. Respeta el ritmo de la persona y su agenda.
  6. Conoce el valor de los silencios en los procesos de introspección.
  7. Su escucha es empática, activa y plena con la finalidad de entender y comprender a su cliente.
  8. Conoce los estilos de aprendizaje perceptivo de sus clientes.
  9. Acompaña al cliente en la definición del problema, el objetivo y los resultados que espera lograr a través del proceso.
  10. Sabe ser justo con sí mismo

Para la ICF, adherirse al código deontológico sería una competencia básica propia del Coaching.  Desde el Máster en Liderazgo Personal y Coaching Teleológico que se forja en la ECT, entendemos que el código deontológico es la base ética bajo la cual deberíamos trabajar el conjunto total de las competencias profesionales y que si hablamos de liderazgo personal éste se asienta sobre unos principios éticos y por tanto no lo considera una competencia, sino el pilar sobre el que se asienta el rol de coach teleológico.

Cuando tomamos la decisión de acompañar a nuestros clientes en procesos de coaching teleológico, somos conscientes del compromiso, respeto y responsabilidad que esta práctica requiere de nosotros. Las decisiones más éticas en cualquier profesión las guía el código deontológico que le es propio. Adherirnos a este código deontológico significa que conocemos y comprendemos los principios éticos y los estándares del coaching y que nos comprometemos a vivirlos y aplicarlos de manera responsable en todas las situaciones en las que ejerzamos el rol de coachs teleológicos.

Cuando decimos que nos guiamos por un código deontológico significa que somos competentes para tomar decisiones éticas, según unas normas que se han acordado entre un grupo de profesionales que las consideran básicas para practicar correctamente nuestra profesión.

En primer lugar debemos comprender que este código ético es independiente del área de intervención de coaching que realicemos (equipo, ejecutivo, personal, empresarial…) o de la escuela a la que pertenezcamos (teleológica, ontológica, sistémica…).

En segundo lugar hemos de comprender que guiarnos por un código ético significa que no hay “un mínimo” que podamos cumplir, sino que es “un todo” fundamental. Si dejamos de guiarnos por este código dejaríamos de ser coachs y de cumplir la función por la que hemos sido contratados.

Sin la guía de un código deontológico, ninguna de las competencias, por muy bien desarrolladas que estuvieran tendría sentido. No se puede compensar la falta de ética con ninguna competencia.

Uno de los aspectos más relevantes del código es el valor de la confidencialidad entre el coach y su cliente. Es una condición clave para que pueda tener lugar una conversación segura y valiente. Cuando la organización tiene un interés en el resultado, la condición que establezco con RRHH, es que en cualquier conversación que quieran tener conmigo, siempre estará presente el cliente. Mi compromiso, si hay el requerimiento de una devolución final, es que la hará el cliente y yo estaré presente. Personalmente, acostumbro a preparar la sesión de devolución conjuntamente con el cliente que elige aquello que considera de interés para la organización, obviando aquello que pertenece a su círculo personal.

La confidencialidad no es una competencia, es un valor. Un valor que nace de nuestros principios de honestidad y lealtad.

Es responsabilidad de todos los coachs velar por el cumplimiento y la buena praxis de los profesionales que nos dedicamos al coaching teleológico, de esta manera lograremos el reconocimiento y el prestigio que esta joven profesión requiere.

CODIGO DEONTOLÓGICO

La ética profesional del Coaching Teleológico se ajusta en términos generales a las reglas éticas y morales del ser humano aplicables a los Coaches (clientes), y en términos específicos de su profesión, reconoce la necesidad de velar por los intereses de los Coachees para su correcto desarrollo.

FILOSOFÍA

La Escuela de Coaching Teleológico se adhiere a una forma de coaching  que considera al cliente como el experto en su vida,  trabajo y/o empresa,  creyendo que toda persona es creativa, competente y completa en sí misma. El coaching teleológico es un proceso de continua relación entre el coach y su cliente que ayuda a las personas a lograr los cambios necesarios para lograr los objetivos que se han propuesto en sus vidas, carreras, trabajos u organizaciones. Durante el proceso los clientes profundizan en su aprendizaje, aumentan su rendimiento y mejoran su calidad de vida. Los resultados obtenidos dependerán de las intenciones, elecciones y acciones del cliente, acompañado por el coach y la aplicación del proceso de coaching teleológico.

Partiendo  de esta  base, la responsabilidad del profesional es:

– Descubrir, aclarar y alinear qué quiere lograr el cliente.

– Estimular al cliente a autodescubrirse.

– Obtener del cliente sus propias soluciones y estrategias.

– Mantener la responsabilidad del cliente.

ESTANDARES DE CONDUCTA ETICA

Conducta profesional a largo plazo

  1. Me orientaré de manera tal que refleja el coaching como una profesión y  me abstendré de hacer cosas que dañen la compresión del público y la aceptación del coaching como una profesión.
  2. Me comprometeré con los acuerdos que haga en todas mis relaciones. Construiré claros acuerdos con mis clientes que incluirán: confidencialidad, informes de progreso y otros particulares.
  3. Respetaré los esfuerzos y contribuidos de los demás.
  4. Respetaré  la creatividad y el trabajo escrito de los demás promocionando mis propios materiales y no falsificándolos presentándolos como propios.

Conducta profesional con clientes

  1. Reconozco exactamente mi nivel de competencia en coaching teleológico, y no exageraré mis calificaciones, especialidades o experiencia como coach.
  2. Me aseguraré que mi cliente comprende la naturaleza del coaching teleológico y los términos de los acuerdos de coaching entre nosotros.
  3. No mentiré ni engañaré intencionadamente o haré falsas afirmaciones acerca de lo que mi cliente recibirá del proceso de coaching o de mí como su coach.
  4. No daré a mis clientes o a probables clientes, información o consejos que yo sé que pueden ser engañosos o que van más allá de mis competencias.
  5. Estaré alerta para informar a mi cliente en caso de no estar beneficiándose del proceso de coaching, y  fuera conveniente que trabaje con otro coach o recurso, y dado el caso, ayudaré al cliente a realizar este cambio.

Confidencialidad / Privacidad

  1. Respetaré la confidencialidad de la información de mis clientes, excepto que sea autorizado por mi cliente o requerido por la ley.
  2. Obtendré acuerdos con mis clientes antes de dar a conocer o publicar sus nombres como clientes o referencias o alguna otra información que pueda identificarles.

Conflictos de interés

  1. No crearé conflictos entre mis intereses y los intereses de mis clientes.
  2. Cuando algún conflicto actual o potencial surja, lo revelaré abiertamente y discutiré  a fondo con mi cliente como resolverlo de la mejor manera posible para mi cliente.
  3. Revelaré a mi cliente toda compensación anticipada por terceras partes que yo recibiera por referencias o consejo que concierne al cliente.

 

Por si estáis interesados os facilito el enlace del código deontológico de ICF, por cuyo cumplimiento vela la Comisión Ética de ICF

Buen Coaching!!!!!

Hermínia Gomà
5 junio 2012
 
Otros enlaces interesantes:
 https://www.youtube.com/watch?v=xkSTNhS-eq0
https://www.youtube.com/watch?v=v3_sER6aBs

Comentarios del post

Herminia, gracias por toda la información. Es buenísimo saber que la profesión de coaching se torna cada vez mas reglamentada y que tenemos un código de conducta y ética validados por la International Coaching Federation.
Creo que la conducta ética es muy importante para todas las profesiones, y además para los coachs, porque trabajamos directamente con personas y generalmente tratamos asuntos muy sencillos e personales. La confidencialidad del proceso es necesaria también para que el coachee confíe en su coach y para que el provecho del proceso sea 100%.

PS el enlace del articulo no esta funcionando, creo que este sea el Nuevo: http://www.icf-es.com/mwsicf/ser-coach-de-icf/codigo-deontologico-icf-espana

#1 
Escrito por Andrea Gomes en febrero 1st, 2016 @ 12:33

«La confidencialitat no és una competència, és un valor. Un valor que neix dels nostres principis d’honestedat i leialtat.»

Aquest valor ha de néixer d’una base ètica. I aquesta ètica és la que hem de reconéixer-nos en nosaltres per poder-la extreure del codi deontològic. Ja que són els nostres principis i valors els que ens defineixen i configuren la nostra manera d’entendre la vida, i la nostra professió és un reflex més de la nostra existència. Per molt que el codi deontològic reculli una praxis ètica que s’ha de seguir, si no tenim interioritzades aquestes «lleis ètiques» en el sí de la nostra vida, difícilment les sabrem interpretar com a tals.

A tall d’exemple, un llibre no és sagrat per se. És sagrat perque les persones li atribueixen la condició, hi creuen i això és el que el fa o no. Podem posar el mateix llibre davant de dues persones, una que el consideri sagrat i l’altre no. I el llibre continuarà sent el mateix, malgrat que per totes dues persones té un significat diferent.

Per tant, entenc que la ètica com a valor i no com a competència és precisament aquesta capacitat de viure a través dels valors que ens han de guiar en el sí de la vida, i com a resultat, en el sí de la nostra activitat professional.
Interioritzan-t’ho serem capaços de ser confidencials, i no només actuar amb confidencialitat.

«No és el què, és el com.»

1 de febrer del 2016

#2 
Escrito por Pol Rodríguez i Salvador en febrero 1st, 2016 @ 16:36

En todas las profesiones es de suma importancia un código de ética, más aún en aquella donde la persona abre ante ti su vida personal. En mi opinión, es por esta razón que es condición sine-qua-non, apegarse al código Deontológico para ejercer como Coach. Tener una guía de lo que es el deber ser de la profesión no dejará espacio para confusiones. Seguir esta normativa le dará un valor agregado a los servicios que prestes, al reflejar una impecable moral y ética en un mundo donde cada vez son más escasos los valores.

Habiendo ejercido toda mi vida profesional como Auditor Interno y Consultora de Procesos de Negocios (hasta solo hace año y medio), estoy más que convencida que tanto las empresas como las personas funcionan mejor cuando existen códigos, manuales y procedimientos que evitan el no cumplimiento de las normativas al menos por desconocimiento.

Saludos a todos y gracias Herminia por compartir esta información con aquellos que no somos psicólogos, muy importante saber cuál es el código al que nos debemos apegar.

#3 
Escrito por María Isbelia Núñez Alarcón en febrero 3rd, 2016 @ 3:52

Al encaminarnos en este desafío de desarrollarnos como líderes, era de nuestro conocimiento el compromiso ético que se tiene dentro de muchas profesiones para salvaguardar la relación profesional – cliente. Muchas profesiones resaltan el código de ética como una de las principales herramientas que deben desarrollar y ejecutar cada profesional en su praxis. De esta realidad no escapa la profesión del Coaching, que hoy en día tiene un auge muy fuerte en todos los ámbitos. Es crucial que quien ejecute la praxis de coaching sea una persona responsable, comprometida y sobre todo que se sienta familiarizado con el código deontológico para de esta manera poder ejecutarlo con facilidad. Como bien menciona el texto del post “Código Deontológico y Coaching Teleológico”, hay muchas profesiones que ya poseen un código deontológico que brinda una guía al profesional sobre los valores morales y éticos que debe poner en práctica al momento de la praxis. Dentro de mi profesión como Psicólogo, nos facilitaron el código deontológico por medio de una asignatura específica dentro de la carrera, adicional nos juramentaron al momento de entregar nuestra idoneidad profesional y entregaron un código escrito el día de nuestra acreditación profesional. A pesar de todo ello no hay una garantía de que las personas que se adentran en un mundo como el coaching donde la relación profesional – cliente es tan personalizada, realice una praxis apropiada. El tema de la ética profesional es una decisión que debe tomar toda persona que quiere desarrollar una profesión como el coaching. La importancia de la confidencialidad profesional-cliente, la honestidad entre profesional-cliente, la lealtad, entre muchos otros factores que son vitales al momento de ejecutar la profesión de coaching. Y en este texto recuerdo lo profesional que es Hermínia Gomà, quien es un modelo de ejemplo positivo dentro de la práctica de la ética profesional. Agradezco esa gran simpatía que vislumbró sobre todo el grupo en Panamá, sacando el máximo de cada uno de nosotros para entrarnos paso a paso al mundo del coaching teleológico.

#4 
Escrito por Luis Antonio Pittí en febrero 6th, 2016 @ 7:19

El código Deontológico en mi opinión son un conjunto de competencias y valores que debe tener el coach. Nos hace tomar conciencia del compromiso que tenemos al llevar a cabo una sesión con un cliente, estos principios son básicos sin importar los clientes a los que te vas a dirigir (equipo, ejecutivo,familiar, deportivo, de salud) o a la escuela que perteneces (Teológico, ontológico, sistemático).
Si no estamos conectados con estos principios no se va a dar el reconocimiento que como profesión se merece el Coach.

Saludos, Herminia

Ricardo J. Rincón

#5 
Escrito por Ricardo José Rincón en febrero 8th, 2016 @ 16:23

El código Deontológico representa aquellas normas periféricas donde todo profesional debe saber moverse. Para la profesión del Coaching, no debe ser diferente y aún, se deben tener más presentes por la información delicada que obtenemos de nuestros clientes. Por lo tanto, un pilar fundamental, como lo mencionas, es la confidencialidad, que no solo es el hecho de firmar un documento, sino actuar en concordancia con el; desde la creación de un ambiente confortable para el cliente en el que pueda desarrollarse la sesión, como el saber custodiar la información y en los casos que mencionas, donde hay tres partes, tener las consideraciones necesarias para con los interesados sin pasar por alto esta competencia.

Como profesional, y sobre todo como Coach, la competencia de la confidencialidad debe estar implícita en el desarrollo de nuestra labor incluso desde la formación.

#6 
Escrito por Eliana Valencia en febrero 8th, 2016 @ 21:11

El código deontológico es básico en cualquier profesión para que estén por escrito las responsabilidades morales necesarias para su ejercicio profesional. Así pues los valores se relacionan con unos principios éticos que los definen y que necesitan seguir unas normas que también estén establecidas.

Las funciones que tiene el código deontológico son varias: declarativa de valores, identificativa de la profesión, informativa a la sociedad, discriminativa de actos lícitos e ilícitos, que explicita la metodología (privacidad), coercitiva al no prohibir pero sí obligar, y protectora al obligarte pero a la vez defenderte de que otro no haga nuestro trabajo sin tener formación por ejemplo.

Como dices Hermínia es importantísimo que la praxis del coach, una profesión joven, logre el reconocimiento y prestigio que se merecen sus servicios. De esta manera, hay que tener en cuenta que trabajamos con personas que se nos abren a nivel personal sin conocerlas. Para que las podamos acompañar correctamente es necesario que el valor de la confidencialidad lo tengamos interiorizado para así reflejar el compromiso que tenemos hacia el cliente y hacia la profesión. Es trabajo de todos darle credibilidad al valor que otorgamos al cliente de que sea él quien controle su información, favoreciendo un clima de confianza imprescindible para su proceso.

Relacionado con lo que comentan Pol y Eliana nuestros valores los escogemos por nuestro sistema de creencias y parámetros culturales, siendo ellos nuestros pilares y los que nos definen. Consecuentemente algunos de los valores que tendremos que tener a nivel personal y profesional serán la ética, la humildad, el respeto, la lealtad, la responsabilidad y la confidencialidad siendo parte de nosotros, y no únicamente habilidades que sepamos ponerlas a la acción o por escrito con una firma.

#7 
Escrito por web archive en febrero 11th, 2016 @ 13:29

Como siempre acertada la pedagogía que imprime Herminia a su escrito para transmitir un mensaje fundamental sobre la importancia de la ética profesional (a través del código deontológico) en el Coaching Teleológico que yo leo de la siguiente forma: que sin principios y el trato debido de todo lo que concierne al cliente y lo que compartirá una vez iniciado un proceso de coaching, no puede estar divorciado de las competencias necesarias para desarrollarnos como coachs.
Es un asunto de entrega y devolución respetuosa así como de co-responsabilidad. Es imperativo que constantemente en las sesiones de entrenamiento de futuros coachs, este concepto sea reiterado y transmitido claramente, pues ello les ayudará a alcanzar la excelencia en su desempeño como coachs y de paso se reforzará la necesidad de preservar la reputación de esta noble carrera.

#8 
Escrito por Yill Otero en febrero 12th, 2016 @ 17:37

Me parece fundamental la existencia de un código deontológico en cualquier profesión, pero más allá de su existencia, su cumplimiento a cabalidad. Como se menciona en el artículo, uno de los valores principales del código ético del Coaching es la confidencialidad. Si yo asumo la posición de coachee, en este ámbito de confidencialidad donde experimente el respeto del Coach hacia mis emociones, situaciones, y sentimientos, es donde entraría en el grado de confianza necesario para abrirme hacia el potencial necesario y más allá. Más allá de verlo desde el punto de vista de un documento deontológico, creo que es importante también plantearlo para el ejercicio diario de la tolerancia y convivencia con los demás.

#9 
Escrito por Silvia Quirós en febrero 28th, 2016 @ 1:47

Siendo el Coaching una práctica tan sumamente humana y respetuosa, no se puede esperar menos del código deontológico que la regula.
Me sorprendió gratamente la responsabilidad, honestidad, y humildad requerida para ser un buen coach y pensé que el poder tener todos esos valores en gran medida en ti, ya hacen que te merezca la pena ser coach, porque es de un enriquecimiento profundo el prepararte para serlo, serlo para ti y desde luego, poder serlo para acompañar a otros a conseguirlo también.
Considero el coaching un estilo de vida, una forma de afrontar las situaciones, unos recursos extraordinarios para vivir satisfactoriamente y un trabajo espiritual que no tiene precio. Y al ser el código deontológico claro, coherente, aterrizado a lo que es la profesión en sí, evidentemente se llevará a cabo.
En tiempos de intrusismo y de poca responsabilidad por parte de algunas personas, es necesario un organismo que regule una profesión que muchos nos tomamos en serio y queremos hacer bien, mientras que otras juegan a ser lo que no son y sobre todo, juegan con las vidas de personas que sólo necesitan a alguien responsable y respetuoso que las acompañe en el camino que han decidido emprender.
Desde que decides ser coach, te comprometes a ser la mejor versión de ti mismo, a mirar hacia dentro, a pulir todas aquellas cosas disonantes y ha armonizar tu persona en pro de ti mismo, que como no, repercute en los otros. Te comprometes a vivir en el ágape y a ver lo mejor de los demás, así que el código deontológico estará totalmente inmerso en ese prisma con el que te has comprometido a mirar el mundo que te rodea.

#10 
Escrito por Claudia Zapata Caicedo en marzo 8th, 2016 @ 11:02

La confidencialidad no es negociable, nosotros como profesionales y líderes, debemos resguardar y mantener nuestros valores y principios en alto.
Un cliente cuya confidencialidad sea violentada, se convierte en un detractor de nuestro trabajo. Partiendo de la premisa de que la confidencialidad se debe salvaguardar. El reto de todo Coach, es una persona que orienta

#11 
Escrito por Iris De Arco en marzo 14th, 2016 @ 7:29

Considero que los valores éticos deben siempre estar por encima de cualquier competencia o práctica profesional a la cual nos dediquemos; como profesionales de cualquier área o sector no estaremos completos y mucho menos íntegros si no anteponemos nuestros valores en nuestro diario vivir; incluso,tiene que ver en como nos manejemos en nuestra vida personal, si somos éticos, seguramente lo seremos como profesionales. Además en la práctica del coaching se tocan emociones, sentimientos y pensamientos muy íntimos con el cliente, y eso es algo por lo cual debemos tener respeto.

#12 
Escrito por Flor Angel Canchica Estrada en marzo 24th, 2016 @ 4:05

Es interesante contemplar el código deontológico como conjunto de pautas y bases éticas que los profesionales del Coaching nos comprometemos a cumplir «no en un mínimo» sino en «un todo», ya que nos asegura tener una visión ética compartida por parte de todos más allá de nuestras visiones personales. En este punto sería importante reflexionar sobre las diferencias entre moral y ética. La primera tiene una base social con una influencia muy poderosa en la conducta de sus integrantes en cambio la ética surge del resultado de la propia reflexión y la propia elección. La moral establece normas desde el exterior en cambio la ética influye desde la toma de consciencia y la voluntad.
Por otro lado el hecho de que una de las primeras competencias de un buen coach sea adherirse al código deontológico, dota al Coaching como disciplina de una excelencia donde sus profesionales se comprometen a ser competentes con la toma de decisiones éticas en todas sus prácticas.
Gracias a todos por compartir vuestras reflexiones.

#13 
Escrito por Gemma en marzo 31st, 2016 @ 8:36

Como dirían en inglés, el código deontológico es un MUST no puede ser un SHOULD.
Implica compromiso y responsabilidad. No es una opción, ni es parcial.

Es imprescindible velar por el cumplimiento de un código deontológico, de ética y valores, que garantiza al coachee la confidencialidad entre ambos. La confidencialidad es un valor que parte de la honestidad y la lealtad. Ha de empezar en nosotros mismos, en nuestro propio liderazgo personal y proporciona también un marco de confianza en el que el coachee pueda sentirse libre y seguro al conversar.

Otro aspecto que me parece muy relevante, es que garantiza la “calidad” del servicio que ofrecemos como coach profesional a todos aquellos coachees que han confiado/confían en nosotros y en una metodología bien integrada.
De este modo también damos valor a nuestra profesión y eso nos retroalimenta a todos.

Además el hecho de tener un código deontológico, proporciona un marco de actuación en el que no cabe la interpretación subjetiva basada en la propia experiencia protegiendo así los aspectos éticos del ejercicio de la profesión.

#14 
Escrito por FABIOLA MARTIN en abril 27th, 2016 @ 20:47

Tan importante como el objetivo, es el medio adecuado para obtenerlo: para mí donde empieza el amor empieza la ética. El código va mas allá de una imposición, es un mapa de valor, nos hace más conscientes y responsables de las implicaciones del viaje en nuestra profesión, es un salvoconducto para el cliente y para nosotros como ejecutores del coaching. La conducta profesional, vela por el cumplimiento del código desde la responsabilidad, cuando presta atención a posibles conflictos de intereses y aclara roles ante los mismos desde la asertividad, hace comprender la naturaleza del coaching al cliente desde la honestidad, cuida la confidencialidad del mismo desde el respeto y se compromete con el desarrollo continúo a partir del liderazgo personal.
El valor de estos principios éticos nace de la inmersión en ellos por conciencia y decisión individual desde el sentir, la libertad y el amor.

#15 
Escrito por María Boggiero en abril 29th, 2016 @ 5:24

Tan importante como el objetivo, es el medio adecuado para obtenerlo, para mí donde empieza el amor empieza la ética. El código va mas allá de una imposición, es un mapa de valor, nos hace más conscientes y responsables de las implicaciones del viaje en nuestra profesión, es un salvoconducto para el cliente y para nosotros como ejecutores del coaching. La conducta profesional, vela por el cumplimiento del código desde la responsabilidad, cuando presta atención a posibles conflictos de intereses y aclara roles ante los mismos desde la asertividad, hace comprender la naturaleza del coaching al cliente desde la honestidad, cuida la confidencialidad del mismo desde el respeto y se compromete con el desarrollo continúo a partir del liderazgo personal.
El valor de estos principios éticos nace de la inmersión en ellos por conciencia y decisión individual desde el sentir, la libertad y el amor.

#16 
Escrito por María Boggiero en abril 29th, 2016 @ 5:30

El hecho de que la profesión del coaching esté reglada por un código deontológico, de normas éticas y morales de comportamiento, regula la profesión, evitando así el intrusismo de ciertos profesionales que dicen hacer coaching, pero no se rigen bajo este código ético y de conductas. Por tanto regula el coaching desde el compromiso con el rol profesional adheriéndose al mismo código.
Las normas del coach se establecen para generar una relación de confianza con la persona o personas que le han contratado desde el respeto y el compromiso. Y pueda así lograr los objetivos por los cuales se le ha contratado.

Estas normas de conducta y ética del coach esperan que sean cumplidas tanto los propios clientes como los compañeros de profesión, para que así no se vea dañada su profesión por la mala praxis de ciertos profesionales.
Mi reflexión personal sobre el artículo es la importancia que estas normas sean llevadas a cabo por el profesional como un estilo de vida, un modo de entender las relaciones, y siendo ejemplo de esa praxis en su vida tanto laboral como personal. Para ello la necesidad de que el coach haya realizado como mínimo un proceso de coaching como cliente, para poder luego generar esa consciencia al cliente sobre su proceso de cambio y desarrollo.

#17 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en abril 29th, 2016 @ 17:31

Me ha parecido un artículo muy interesante. Considero que es sumamente importante conocer el código deontológico para así integrarlo y «hacerlo nuestro» como el resto de la metodología hasta ahora aprendida. A parte de ser una guía para el coach, para ser un profesional competente, brinda seguridad al proceso, tanto para el coach – ante presiones externas, como por ejemplo, intereses del patrocinador – como para el coachee, gracias al valor de la confidencialidad.

Después de leer el Código Deontológico o Código Ético de la ICF, me quedo con el artículo 17 y 23 de la Sección 3: Conducta profesional con clientes. Pues opino que es esencial informar al cliente que el coaching tiene limitaciones, es decir, que el coaching ni es para todos ni sirve para todo, para así no crear falsas promesas que crearán también falsas expectativas.

#18 
Escrito por Raquel Gómez en mayo 2nd, 2016 @ 10:30

Me ha parecido un artículo muy interesante. Considero que es sumamente importante conocer el código deontológico para así integrarlo y «hacerlo nuestro» como el resto de la metodología hasta ahora aprendida. A parte de ser una guía para el coach, para ser un profesional competente, brinda seguridad al proceso, tanto para el coach – ante presiones externas, como por ejemplo, intereses del patrocinador – como para el coachee, gracias al valor de la confidencialidad.
Después de leer el Código Deontológico o Código Ético de la ICF, me quedo con el artículo 17 y 23 de la Sección 3: Conducta profesional con clientes. Pues opino que es esencial informar al cliente que el coaching tiene limitaciones, es decir, que el coaching ni es para todos ni sirve para todo, para así no crear falsas promesas que crearán también falsas expectativas.

#19 
Escrito por Raquel Gómez en mayo 2nd, 2016 @ 10:34

Estoy completamente de acuerdo en que la primera competencia de un coach deber ser su conocimiento y su respeto al código deontológico. Es fundamental para garantizar una práctica respetuosa del coaching y por supuesto para proteger el prestigio y la confianza en la profesión. En realidad esto vale para cualquier profesión que se quiera desempeñar con ética y profesionalidad. En el coaching además trabajamos con sentimientos, emociones, pensamientos que se entregan en un ámbito en el que se presupone un respeto total, lo que implica que el coach debe preservar todo lo que ocurre en la sesión como algo que sucede ahí y se queda ahí, y que si a alguien le compete desvelarlo o comentarlo fuera es al propio coachee, puesto que es “su” criatura.
Cuando empecé a estudiar coaching, y viniendo de un mini proceso de coaching empresarial que viví con mucho recelo, me interesé mucho sobre cómo se preservaba la confidencialidad cuando es la empresa la que contrata. Me parece que ninguna explicación sobre cómo se aplica la confidencialidad a todo el proceso y a la devolución que se hace a la empresa sobra, es esencial que el coachee se sienta en confianza.

#20 
Escrito por Cristina Espallargas en mayo 8th, 2016 @ 14:08

Primero de todo, quería agradecer tanto a Hermínia como al resto de participantes el acceso a toda esta información vital para poder arrancar con buen pie el camino que estamos tomando.

Recapacitando sobre este tema, me gustaría remarcar primeramente otro concepto que me parece fundamental y que no se incluye ‘oficialmente’ ni en este ni en ningún otro código pero que subyace en la naturaleza de todos nosotros más allá de nuestras competencias, obligaciones y derechos en el estricto sentido del coaching. Estoy hablando de la vocación.

Además de respetar estas ‘pautas profesionales establecidas’ (fundamentales a su vez para establecer las bases y límites de actuación de cualquier oficio/profesión) cuando se trabaja con-y-para personas debe realmente existir una clara predisposición —incluso gusto o placer— en desempeñar dicho trabajo, en este caso el Coaching.

En mi opinión, este es un punto fundamental, tanto para este como para cualquier otra profesión, en el que debemos tomar conciencia y asumir la responsabilidad personal de tener clara la dirección que estamos tomando (en el momento en el que la tomemos, no hay prisa) ya que no hablamos de papeles encima de una mesa, emails sin contestar o proyectos que pueden esperar a mañana vs. otras prioridades.

Al comprometernos con un código deontológico sería realmente importante no sólo asumir y respetar las competencias establecidas, sino también tomar conciencia de lo que ello implica y bajo nuestra responsabilidad personal comprometernos con nosotros mismos a hacer lo que nos gusta y poner nuestra vocación al servicio de otros.

En este sentido, hay una frase del comentario de @Júlia que también me ha llamado la atención: «jo penso que respectar el codi deontològic del Coaching no ens garanteix que serem uns bons Coach, però no respectar-lo suposarà no ser un mal Coach sinó no ser Coach», a lo que sumaría la idea de que respetar el código nos acerca a ser buenos coach ‘oficialmente’; serlo de verdad, en el corazón, es responsabilidad de cada uno de nosotros.

Por último, volviendo al Código y sus competencias, complementaría este post con las 11 competencias principales a desarrollar por la ICF que comenta Herminia en su post http://www.icf-es.com/mwsicf/images/imagenes/conchi_secretaria/icfcompe-claves.pdf (*fuente ICF), que leyéndolas veo que han sido base transversal de las clases recibidas hasta el momento en el Institut.

Gracias!

#21 
Escrito por Ruben Contreras en mayo 23rd, 2016 @ 16:22

Me parece buenísimo que se hayan establecido ciertas competencias fundamentales para los Coaches. Pienso que el Coaching es un tema de naturaleza muy versátil, donde cada aspirante a coach tiene su forma propia de ver las cosas como individuos que somos, esto nos hace ejercer el papel de coaches de la mejor forma para cada uno, siempre y cuando estemos cumpliendo con el objetivo. Por esto, especificar las competencias esenciales de un coach no es más que una guía para recordar que aunque podemos llevar a cabo una sesión como queramos, no hemos de olvidar nuestro papel y en qué consiste.
Aunque mi naturaleza no sea específicamente seguir las reglas, creo que nunca está demás poner normas que nos ayuden a no perder de vista la misión, que en nuestro caso sería llegar a ser profesionales perfectamente competentes en la práctica del Coaching.

#22 
Escrito por Amy Mantilla en mayo 28th, 2016 @ 13:04

Me parece necesario que en cada profesión, por nueva que ésta sea, haya unas bases éticas en las que se fundamente.
En el caso, del Coaching debido a que trabajamos con personas (creencias, valores, emociones,…)es indispensable mantener un código de confidencialidad porque podemos llegar a lo más íntimo de la persona y el coachee debe tener la mayor tranquilidad y confianza.
Depende de las personas que han optado por está profesión que ésta tenga buena prensa y poco a poco ir abriendo camino en la sociedad.
Gracias Herminia por el esfuerzo que requiere la enseñanza.

#23 
Escrito por Mònica Morales en junio 6th, 2016 @ 9:49

Me parece necesario que en cada profesión, por nueva que ésta sea, haya unas bases éticas en las que se fundamente.
En el caso, del Coaching debido a que trabajamos con personas (creencias, valores, emociones,…) es indispensable mantener un código de confidencialidad porque podemos llegar a lo más íntimo de la persona y el coachee debe tener la mayor tranquilidad y confianza.
Depende de las personas que han optado por esta profesión que ésta tenga buena prensa y poco a poco ir abriendo camino en la sociedad.
Gracias Herminia por el esfuerzo que requiere la enseñanza.

#24 
Escrito por Mónica Morales en junio 6th, 2016 @ 14:24

El código deontológico es básico en cualquier profesión para que estén por escrito las responsabilidades morales necesarias para su ejercicio profesional. Así pues los valores se relacionan con unos principios éticos que los definen y que necesitan seguir unas normas que también estén establecidas.
Las funciones que tiene el código deontológico son varias: declarativa de valores, identificativa de la profesión, informativa a la sociedad, discriminativa de actos lícitos e ilícitos, que explicita la metodología (privacidad), coercitiva al no prohibir pero sí obligar, y protectora al obligarte pero a la vez defenderte de que otro no haga nuestro trabajo sin tener formación por ejemplo.
Como dices Hermínia es importantísimo que la praxis del coach, una profesión joven, logre el reconocimiento y prestigio que se merecen sus servicios. De esta manera, hay que tener en cuenta que trabajamos con personas que se nos abren a nivel personal sin conocerlas. Para que las podamos acompañar correctamente es necesario que el valor de la confidencialidad lo tengamos interiorizado para así reflejar el compromiso que tenemos hacia el cliente y hacia la profesión. Es trabajo de todos darle credibilidad al valor que otorgamos al cliente de que sea él quien controle su información, favoreciendo un clima de confianza imprescindible para su proceso.
Relacionado con lo que comentan Pol y Eliana nuestros valores los escogemos por nuestro sistema de creencias y parámetros culturales, siendo ellos nuestros pilares y los que nos definen. Consecuentemente algunos de los valores que tendremos que tener a nivel personal y profesional serán la ética, la humildad, el respeto, la lealtad, la responsabilidad y la confidencialidad siendo parte de nosotros, y no únicamente habilidades que sepamos ponerlas a la acción o por escrito con una firma.

#25 
Escrito por Gala Guasch en junio 20th, 2016 @ 13:24

Comparto con la Escuela de Coaching Teleológico que los pilares dónde se asienta el rol de Coach se basan en los principios éticos y que de ellos se derivan el conjunto de competencias que el coach trabajará para la excelencia en su rol profesional.
Revisando los apuntes sobre principios y valores, conecto que los principios son la brújula que todos compartimos lo que es distinto es la manera en que entendemos, valoramos y accionamos el principio según edad, contexto educativo y social.
Por ello, considero que definir las competencias que debe desarrollar un coach teleológico y las creencias desde las cuales debe posicionarse es importante para concretar en acción el principio. Por ejemplo, entendiendo que un coach teleológico se mueve desde el respeto hacia su cliente y el proceso, desde este principio creeremos en el potencial del coachee, en que él/lla tiene en su interior todas las respuestas necesarias para el cambio, todas ellas válidas a pesar de no coincidir con la forma de entender el valor. Respetar su proceso para ir desvelando su verdad será esencial para el éxito del proceso.
El ego no tiene cabida viviendo el rol desde el principio; si entra, ponernos en cuestión será prioritario.
Me gusta imaginar y percibir la sesión como un espacio de luz y la relación coach-coachee como una interacción de luz; el coach debe -y sí, lo pongo como deber- ejercer su rol desde la luz para propiciar el clima adecuado para que el cliente conecte con su verdad y de allí, darse la transformación que necesita para conectar con su ser. Para mí, la verdad sólo puede aflorar cuestionando la «no verdad» y construyendo desde el ser.
La práctica me permite definir, cuestionar, revisar, y seguir construyendo cómo quiero vivir y, desde allí, ejercer, mi rol como coach.
El amor por mi profesión se asienta sobre la ética y esta manera de valorar los principios de mi profesión ya son per se absolutos, verdades incuestionables.
En resumidas cuentas, el código deontológico se basa en la ética de nuestra praxis profesional. Los principios son la cumbre, los valores la forma de la montaña, que nos permite entender y valorar el principio y las creencias son el material que nos vamos encontrando al caminar sobre ella (piedras, vegetación…).
Ejercer el rol desde la ética nos permite vivir con coherencia y paz interior.
Gracias por el artículo, Herminia.

#26 
Escrito por Paula Folch en julio 16th, 2016 @ 12:34

En nuestro rol de Coach teleológico, debemos tener muy claro que la aceptación y ejecución de las normas morales y los valores que constituyen el código deontológico es una condicion sine qua non que no debemos ignorar si queremos llevar a cabo correctamente nuestra actividad profesional como coach y queremos convertirnos en un profesional que mantiene y promueve la excelencia del coaching en lugar de sumarnos a la penosa lista de coachs que desprestigian esta bella profesión.

Las competencias y habilidades que pudiéramos mostrar en el proceso de coaching no tendrían ningún sentido si no acatáramos las normas establecidas. Por tanto, acatar el código deontológico es la base sobre la que asentamos nuestro rol de coach teleológico e inmediatamente después en importancia viene el desarrollo de las competencias principales para ser coach, cuyo primer punto desarrollado en el artículo de Hermínia me parece de suma importancia.

Confiar plenamente en nuestro cliente y en su capacidad para alcanzar sus objetivos, asegurar la confidencialidad en el proceso, creer que estamos tratando con un adulto y que nosotros no estamos en absoluto por encima de él ni sabemos más que él sobre lo que le conviene, y tener claro que sólo le acompañamos y colaboramos con él me parece que es fundamental para conducir un proceso de coaching con garantías de éxito. Ser consciente de que es el coachee el que lleva las riendas y el que decide a dónde quiere ir, a qué velocidad y para qué.

Comparto con Hermínia el concepto de que el código deontológico es una base ética que debe acatar el coach en el desarrollo de su actividad profesional y no una competencia básica que deba desarrollar.

#27 
Escrito por RAQUEL GARCÍA en agosto 7th, 2016 @ 13:32

Buenas tardes a todos compañeros,

Primero quería agradecer a Herminia Gomà por ofrecernos este artículo, que creo trata un elemento básico (el Código Deontológico o Deontología) para garantizar una buena praxis del Coaching, así como una repercusión adecuada del ejercicio del Coaching en la sociedad actual. Por último agradecer los comentarios de las diferentes personas que han comentado, cada uno creo que aporta un valor añadido muy interesante.

Pienso que un buen Código Deontológico es clave para todas las profesiones, dado que rige el comportamiento de los que ejercen una actividad dentro de un área profesional, estableciendo unas normas y reglas éticas en base a diferentes valores.

Mirando a las raíces del significado de Deontología forma parte de la Ética, es decir, el estudio de lo que está bien y lo que está mal. Es importante preguntarnos como Coaches, ¿qué está bien de mi profesión? ¿Qué puedo y qué no puedo hacer? ¿Qué valores tienen que regir mi praxis?

Hemos hablado en las clases el “respetar el espacio de nuestros clientes”, “confiar en que ellos tienen la respuesta”, “no empujar”. ¿Qué relación tiene esto con el Código Deontológico del Coach y Coach Teleológico? En el link http://www.icf-es.com/mwsicf/ser-coach-de-icf/codigo-deontologico-icf-espana vemos las normas de Código Deontológico que establece ICF (International Coach Federation) para el Coaching en general. Hay un juramento ético por en medio. También me parece interesante que se establezcan Competencias Clave (que ya mencionó Hermínia en: http://www.icf-es.com/mwsicf/ser-coach-de-icf/competencias-coaching-icf-espana leyéndolas parece que la figura del Coach que vemos en clase, vaya tomando valor añadido y todo tiene una coherencia. Es bueno saber que todos los profesionales del Coaching deberían tener estas normas éticas presentes en su praxis profesional.

Es interesante también que he visto que la ICF tiene un Comité Ético al que hacer consultas en: http://www.icf-es.com/mwsicf/etica-icf/contactar-comite-etica-icf Que tiene por objetivos, entre otros, velar la buena praxis profesional del Coaching, y en caso de que exista una mala praxis profesional poderlo comunicar.

En mi caso, con mi background de Psicología, el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña (COPC) tiene una Comisión Deontológica que regula la praxis del psicólogo. He estado mirando un video en: https://www.youtube.com/watch?v=4kCBPzmxA-c donde se explica de forma general del Por qué de una Comisión Deontológica, por ejemplo, en un Colegio de Psicólogos.

Dentro de la Sección de Psicología Coaching del COPC, también se ha establecido una “Guía para la buena práctica en Coaching, en el marco de la Coaching Psychology” que habla del perfil del psicólogo-coach (valores, competencias, conocimientos) así como Código ético. Se puede acceder a ella través de: seccio@copc.cat

Opino que el Coaching actualmente necesita de unas buenas bases, sólidas, que ofrezcan a los clientes unas garantías de excelencia, calidad y transparencia en cuanto nuestro ejercicio. Más en concreto, el Coaching Teleológico, centrado en el ser y orientado a un fin, debe garantizar un servicio coherente con las normas y reglas que nos son comunes por dedicarnos a la profesión y contacto con las personas, desde una rama como el Coaching.

¿Mis valores? Honestidad, integridad, autenticidad, respeto y confidencialidad.

Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es (Jean Paul Sartre).

#28 
Escrito por Sergi Montells en agosto 10th, 2016 @ 11:11

El artículo se divide en cuatro partes principales: Introducción, Código Deontológico, Filosofía y Estándares de Conducta Ética. La primera parte explica en qué consiste un código deontológico y la generalidad de este código para el ejercicio cualquier tipo de coaching bajo los estándares de la ICF (International Coaching Federation). La segunda, introduce las siguientes partes. En tercer lugar, encontramos una breve explicación a la filosofía del coaching teleológico. Por último, encontramos los estándares de conducta ética numerados y expresos en primera persona. Dentro del tema general encontramos dos vertientes: el código ético del coaching (sin apellido) y cómo podemos aplicarlo al coaching teleológico.

Mientras leía el artículo pensaba en la necesidad de tener un “deber ser” conductual ¿para qué? Es un supuesto dado culturalmente, este deber ser se enmarca en los estándares culturalmente aceptados de comportamiento (moral). Sin embargo, esta no es la única parte que compone un “deber ser”, éste también está permeado por el reglamento ético (personal). Estas dos partes interactúan de forma inevitable. Creo que esto último responde la pregunta inicial ¿para qué? Bueno, para que los códigos personales no causen caos necesitan regularse desde unos criterios básicos de comportamiento que garanticen su reproducción y sostenibilidad. Un planteamiento bastante kantiano, aunque mis palabras no se acercan a la pulcritud del filósofo.

Ahora bien, ¿para qué tener un código deontológico por profesión? A mi parecer esto responde a nuestra época y contexto. Nos desenvolvemos en un contexto occidental que parte de una estructura educacional específica y especializada, de leer y escribir. Pero debe ser más especifico que esto ya que no se ha respondido a la pregunta. Tal vez, a modo de especulación, éste código por profesión nos permite recordar que estemos donde estemos nos relacionamos con y como humanos. Las profesiones mencionadas como ejemplos en el artículo tienen una relación directa con “público” en su ejercicio. Sin embargo, qué tal si pensáramos que cualquier profesión tiene su contacto con este ente misterioso denominado “público” creo que podríamos hablar de reconocimiento y reducir algunas de las situaciones que nos preocupan a nivel mundial. El código propuesto es, ante mis ojos, un código que se basa en reconocer al otro como Otro, sin imponernos en sus creencias, sentimientos e ideas. Nos invita a compartir la experiencia con este otro y acompañarlo en su proceso mientras estamos en el nuestro: reconocernos humanos. Por esto, considero que es importante apropiarlo, rumiarlo, masticarlo, analizarlo, sentirlo una y otra vez hasta que se clarifique en el camino. Creo que si no lo comprendemos de nada vale promulgarlo o creer que lo seguimos, y no sabremos si lo comprendemos si no nos enfrentamos a nuestras experiencias y asumimos nuestras acciones sin tapujos. Así, puede ser una invitación a descubrirnos ya sea porque no es lo nuestro o porque va acorde con muchas de nuestras creencias.

#29 
Escrito por Paula Daniela en octubre 12th, 2016 @ 15:09

Todo lo que se expone me parece muy correcto. Lo que en mi opinión quiero aportar es que veo el código deontológico como ese conjuntos de valores, normas, principios, etc… personales, únicos e intransferibles. Muy bien me parece que haya aspectos en común, pero el código debería ir más allá de lo que aquí marca. La persona que lo defienda (el suyo propio) que sirva para sentirse plenamente identificado con él mismo y siempre haciéndose máximo responbable de sus acciones de cara al coachee, en este caso. Todas ellas orientadas claro está, al logro de los objetivos del cliente respetando los tiempos, formas (éticas), etc. que éste requiera. Gracias Hermínia.

#30 
Escrito por David Rodríguez en octubre 14th, 2016 @ 17:40

El código odontológico, a mi entender, facilita, regulariza, afianza y sostiene el proceso de Coaching en sí mismo. Esto es así porque en el acompañamiento de procesos vitales, no siempre estamos armónicos, ni centrados, ni con una perspectiva clarificadora de la situación y problemática que se está abordando en un proceso de Coaching. Así pues necesitamos determinados anclajes éticos, acordados y consensuados por un grupo de profesionales conscientes de la necesariedad de estos anclajes o guías, en momentos de menor fluidez profesional.
Pero no únicamente hemos de creer a pies juntillas en un determinado código odontológico, sino que debemos aprehender (interiorizar de manera vivencial) dicho código. Hemos de creer honesta e interiormente que el cliente puede alcanzar sus objetivos y confiar en su capacidad de cambio y aprendizaje. Hemos de establecer una relación de adulto a adulto que facilite un entorno de confianza profesional Coach- Coachee y viceversa. Hemos de estar presente y conectado o al menos tener presente en el hecho de estar presente y conectado, para ejercitar una consciencia voluntariosa en caso de no estarlo. Necesitamos mantener también una escucha activa que se ejercita en el recordar que necesito tener una escucha activa.
Así pues el código odontológico del coach se transforma en principios y valores no únicamente necesarios en su vida profesional sino también en la personal, pues la coherencia de carácter se manifiesta en la práctica del mismo en los diversos ámbitos de nuestra vida. No podemos mostrar una escucha activa en referencia al coachee, sino somos capaces de hacerlo también con nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros padres y con todas las relaciones que mantenemos en nuestra cotidianidad. Claro está, los procesos deben ser evolutivamente progresivos, y no impuestos a nosotros mismos de hoy para ayer.
¿Podemos manifestar en nuestra práctica como Coach un código odontológico con autenticidad, sino somos capaces de seguir un código odontológico en nuestra propia vida personal?

#31 
Escrito por Juan Carlos Vila Ulloa en octubre 16th, 2016 @ 16:48

Entenc el Codi Deontològic com el pilar ètic que sustenta, amb la confidencialitat com a valor bàsic, el rol de coach. Així garanteix el compromís, la honestedat, el respecte, la presència i la lleialtat del professional cap al seu client en una relació d’adult-adult.

Em sembla molt important que la nostra professió, on el client està tant exposat se senti «protegit» per una base que reconegui la seva vulnerabilitat i li doni seguretat per tirar endavant el procés d’autoconeixement.

Com a professionals ha de ser sagrat i ha de quedar incorporat de manera orgànica en tots els àmbits de la nostra vida:

El Codi Deontològic ha de ser la nostra pell i no el nostre abric.

*Adjunto una vinieta de Miguelito i Mafalda per complementar el meu comentari:
http://k38.kn3.net/taringa/1/5/7/1/4/6/19/yellowlimon/1D1.jpg?1000

#32 
Escrito por mireia farré canela en octubre 16th, 2016 @ 18:57

Pienso que disponer de un código deontológico otorga un reconocimiento a la profesión que en un futuro desempeñaremos mis compañerxs y yo.
Creo que este hecho aporta, tanto al cliente como al profesional, una seguridad en la relación que se establece por ambas partes. Por la parte del/la coachee, la tranquilidad de lo que se trate en las sesiones será tratado con confidencialidad y la libertad de poder abrirse ya que se sentirá respetadx en todo momento. Por lo que concierne al/la Coach, la seguridad de disponer de un marco de valores/actuaciones que garanticen la buena praxis.
En mi caso, el código deontológico de Trabajo Social guarda muchas similitudes con el CD que describe la ICF. Veo positivo integrar ambos códigos para guiar mi futura actividad profesional.

#33 
Escrito por Daniel Sánchez Ochoa en octubre 16th, 2016 @ 19:53

Tal y como comenta el artículo, el código deontológico no es una competencia tan sólo sino el pilar sobre el que debemos basar nuestra práctica profesional del coaching teleológico. No entiendo esta profesión sin una ética y unos valores muy claros y arraigados pues de la aplicación o no del código deontológico dependerá sin duda no sólo nuestra imagen como coachs sino la reputación de la profesión y, lo que es más importante, la decepción o el daño que podemos infringir a nuestros clientes en caso que no pongamos en práctica aspectos básicos y primordiales del código como la relación de confianza y confidencialidad entre el coach y el coachee.
Otro punto importante para mí es,sin duda, la honestidad con uno mismo y con los demás, en el sentido de que no podemos vender «humo», pretender que somos o sabemos lo que no somos ni sabemos y tener la suficiente humildad y confianza con el cliente como para mostrarnos ante él como el coach que somos en ese momento y siendo capaces de derivar su proceso en caso de que no nos veamos capacitados para afrontarlo o percibamos que no fluye la relación con el cliente.

#34 
Escrito por Inge Serrano en octubre 17th, 2016 @ 21:55

El código deontológico es básico y fundamental y se debe entender como una aplicación en todas sus competencias. Es muy importante tener claro este código de conducta y ser muy honestos y éticos con nosotros mismos, con la profesión y el cliente. Consideraremos al cliente como experto en su vida, ayudándole a lograr los cambios necesarios que necesita. Seremos en todo momento conscientes del compromiso, respeto y responsabilidad que esta práctica requiere. Por supuesto respetaremos los estándares de conducta ética. Crearemos una relación en la que la persona se sienta bien y confiada, y respetaremos su confidencialidad. Nos prepararemos debidamente en cada sesión y estaremos a servicio del cliente presentes y conectados. Estimularemos al cliente a descubrirse a conocerse así mismo, mediante el absoluto respeto de la conversación teleológica.

#35 
Escrito por FINA VALLEJO en octubre 20th, 2016 @ 13:07

El código deontológico es básico y fundamental y se debe entender como una aplicación en todas sus competencias. Es muy importante tener claro este código de conducta y ser muy honestos y éticos con nosotros mismos, con la profesión y el cliente. Consideraremos al cliente como experto en su vida, ayudándole a lograr los cambios necesarios que necesita. Seremos en todo momento conscientes del compromiso, respeto y responsabilidad que esta práctica requiere. Por supuesto respetaremos los estándares de conducta ética. Crearemos una relación en la que la persona se sienta bien y confiada, y respetaremos su confidencialidad. Nos prepararemos debidamente en cada sesión y estaremos a servicio del cliente presentes y conectados. Estimularemos al cliente a descubrirse a conocerse así mismo, mediante el absoluto respeto de la conversación teleológica.

#36 
Escrito por FINA VALLEJO NAVARRO en octubre 20th, 2016 @ 13:11

Este articulo expone desde varias perspectivas el código deontológico y sus consecuencias.
Por una parte presenta todas las competencias que un coach teleológico ha de tener y asumir; en estas, se puede apreciar los fundamentos de un coaching teleológico abarcando las creencias, actitudes y aptitudes que debe tener el coach.
Desde mi punto de vista es una muy buena forma de presentar los retos personales que nos encontraremos durante todo el curso. Integrar todas estas competencias comporta dar un paso más allá en lo que me planteo como evolución personal, ya que estas competencias son plenamente aplicables en el día a día hacia nosotros y hacia el exterior en cualquier ámbito que se nos presente; así pues una base importante de valores se deben fraguar para que estas competencias se adquieran.
Por otro lado, presenta un código ético separado en los diferentes ámbitos que nos encontraremos como profesionales del coaching teleológico. Como cualquier componente ético que se nos presente en la vida, se basa en lo que personalmente llamo la regla de oro: no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran, y su otra cara de la moneda: haz a los demás aquello que te gustaría que te hicieran. A través de esta base con profundos requisitos empáticos sabiamente controlados, podemos observar qué comportamiento has de tener (y han de tener contigo) en los diferentes ámbitos, no obstante, lo que también se puede ver es lo que uno se puede encontrar en el mundo del coaching, ya que si se establecen normas de «convivencia» es porque también te puedes encontrar con actores que ejercen mala praxis en estos entornos.

#37 
Escrito por Miguel Cerdá en octubre 22nd, 2016 @ 14:18

Me parece que el Código Deontológico es algo FUNDAMENTAL que todo coach debe tener presente. Al igual que un médico, un psicólogo o un abogado, deben existir unas pautas para, no tan sólo desarrollar bien nuestro trabajo, sino también garantizar a nuestros clientes que van a encontrar en nosotros lo mínimo que esperan: confianza, respeto, confidencialidad, responsabilidad, compromiso…
A la vez creo que todo lo que en este artículo se recoge es muy importante en nuestros inicios, para saber lo que NO podemos hacer y lo que SÍ debemos tener presente.
Después de leer el artículo, curiosamente he asociado el Coaching a un templo, más concretamente a uno que me encanta: El Templo de Atenea Niké. Para mí, el Código Deontológico serían las columnas jónicas que lo mantienen. En total son 8: Confianza, respeto, empatía, confidencialidad, compromiso, privacidad, ética, seguridad. Y podría haber muchas más. Todas ellas hacen que la construcción se mantenga en pie desde el año 421 a.C. Por si no conocéis la historia, este templo se construyó para celebrar la victoria de Atenas en la Batalla de Salamina. Sin embargo, las obras se iniciaron años más tarde y no se terminaron hasta 17 años después. Fue difícil, pues toda construcción como ésta exige trabajo y constancia. Sin embargo, y a pesar de ser demolido en 1687 por los turcos, el templo se reconstruyó y gracias a las columnas y al buen trabajo realizado, actualmente todavía sigue en pie.
Con esto quiero decir que el Código Deontológico es lo que mantiene a todo coach en su oficio. Sin él, nuestro templo se derrumbaría.
Os dejo un enlace por si quereis conocer un poco más la historia y ver alguna imagen.
http://arte.laguia2000.com/arquitectura/grecia/templo-de-atenea-nike

Gracias Hermínia por este artículo.

#38 
Escrito por Sara Pérez en octubre 23rd, 2016 @ 13:02

Como se indica en el artículo: “En el caso de los profesionales del Coaching Teleológico que estén adscritos a un colegio profesional” (en mi caso Trabajo Social), llevo un camino recorrido siguiendo el código deontológico de mi profesión. Aunque como futura profesional del coaching teleológico, también hago mío el Código de la IC. Puesto que cualquier intervención profesional, independientemente de la disciplina que sea, requiere acciones y actuaciones éticas.

De esta manera, tras leer el artículo, inmediatamente he reflexionado acerca del paralelismo entre el código deontológico de mi profesión y el código deontológico del coaching teleológico. Por tanto, considero oportuno aportar un punto de vista en el que he encontrado muchas similitudes.
• El Trabajo Social, busca la mejora en la calidad y bienestar de las personas. De la lectura del código de coaching teleológico, se desprende que la persona (cliente) busca y crea la visión de su propósito de vida; es decir, aquello que le genera auténtico bienestar y plenitud.
• Los principios éticos del Trabajo Social hablan de la neutralidad en las intervenciones profesionales. En el caso del coaching, también es preciso dejar tu ego fuera de la sesión, vaciarte para dejar al otro todo el espacio que le corresponde.
• El Trabajo Social recoge como punto esencial la autodeterminación de los usuarios. El coaching teleológico, señala no llevarlos a tu casa; es decir, ni a tu terreno ni a tus soluciones.
• Desde el documento de Trabajo Social se habla del respeto a la intimidad, de la misma manera que en el coaching, no necesitamos saber toda aquella información que pueda transformarse en querer saber más porque alguien nos parezca interesante. Esto se traduce en discernir lo operativo de lo inoperante. Por tanto, es preciso respetar siempre esa intimidad.
• Otros principios recogidos en el Código Deontológico de Trabajo Social que son afines al documento del coaching teleológico son: la confidencialidad y el secreto profesional, lo objetivo y subjetivo, lo universal y particular, es decir, se trataría de la ayuda eficaz y efectiva en los dos casos. Además, ambos documentos implican el respeto activo, la aceptación de la persona, la superación de categorizaciones, la ausencia de juicios de valor, la individualización, personalización, y promoción integral de la persona.

En conclusión, la ética subyacente entre estos dos códigos deontológicos sería la predisposición hacia el otro, con independencia de los valores. Cuando tengo en cuenta al otro y soy considerado con él, esto se traduce en un comportamiento ético. Se trata de pensar teniendo en cuenta también al corazón: filósofos como Hume ya pusieron el acento en nuestra dimensión emotiva. Hoy la inteligencia emocional, igualmente proclama que lo afectivo es lo efectivo. Es decir, si reconocemos nuestras propias emociones, habremos logrado una verdadera comunicación con nosotros mismos. Si llegamos a reconocer como nos sentimos, comprenderemos, y controlaremos nuestros actos para entender de una mejor manera a las demás personas. Por tanto, PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO, teniendo en cuenta al otro. Así, se podrían resumir todos los puntos del código deontológico del coaching teleológico y del código de Trabajo Social. Finalmente, no olvidar nunca aquella frase fundamental y vital que nos han enseñado nuestras sabias madres: pregúntate si a tí te gustaria que te lo hicieran.

#39 
Escrito por Susana Martinez en octubre 24th, 2016 @ 12:46

Todas las profesiones tienen un código ético aunque en algunas de ellas realmente es de suma importancia, como en este caso. Cuando hacemos de coach tratamos con los aspectos más íntimos y personales del cliente y él debe saber que somos profesionales y que cuidaremos bien esa información que él nos va a dar sobre su vida.
Eso hará que el cliente se sienta cómodo y confiado, el aspecto más importante en la relación coach-coachee.

#40 
Escrito por Esther en octubre 24th, 2016 @ 21:55

La existencia de unos códigos éticos en cualquier relación es la base principal de las misma. La confidencialidad y el respeto son valores clave para poder relacionarte con los demás.
Reglamentar y plasmar las conductas éticas ayuda a que todos los profesionales trabajen bajo un mismo criterio forjando así códigos únicos que hacen que no se desvirtúe la profesión.

#41 
Escrito por rocío vallejo en octubre 25th, 2016 @ 20:50

Si hablamos de coaching en entornos laborales, en los que existe una clara ignorancia de la profesión, parece que se trate de «unos cursos que se les ofrece a las personas para tomar ciertas actitudes ante diferentes situaciones». Cuando a un futuro coach le presentan este Código Deontológico, que asienta las bases de la ética y compromiso a adquirir para la profesión, le da una clara seguridad y confianza para sí mismo, y de esa manera poder inspirarla en el cliente. Se asume a la vez el valor de la confidencialidad, que hace tan potente a este código y a toda la profesión.
Además, disponer de este código, añade valor a la profesión y le da consistencia al método ya que con unas instrucciones descritas desde el punto de partida hará más fluido el entendimiento de la misma. El rol del coach se convierte así en el de persona íntegra.
El hecho de que otras organizaciones internacionales de coaching den igualmente tanta relevancia al código, nos da el enfoque de estar hablando en el mismo idioma, y de esta manera no contaminar el concepto del Coach.

#42 
Escrito por Raquel Valero en octubre 26th, 2016 @ 5:23

El código deontológico se puede definir como un sistema de autorregulación que surge como respuesta de una profesión a la exigencia de la sociedad, para que existan garantías de confianza y credibilidad. No debe pues entenderse como un listado de limitaciones y obligaciones sino como un marco que nos ofrece prestigio y seguridad a la hora de ejercer nuestro trabajo, y a la vez le da sentido al mismo.
Al margen del código deontológico médico, de todos conocido, todas las profesiones dirigidas a personas empiezan a desarrollar sus propias normas autorreguladoras, como es el caso de Autocontrol en el mundo de la publicidad, al que también me dedico: Autocontrol se define como la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, y vela por el interés de los consumidores controlando que las ideas que se transmiten en la publicidad sean éticas, legales y respetuosas con el consumidor.
Según mi opinión, la existencia de este marco de comportamiento ético en el mundo del coaching significa la madurez de la profesión, ya que es un sistema voluntario que establece unas normas según sus propias necesidades y en beneficio de sus clientes.
¡Gracias Herminia y gracias a la Escuela de Coaching Teleológico por ofrecernos esta magnífica herramienta!

#43 
Escrito por Ines de Caralt en noviembre 14th, 2016 @ 10:38

El código deontologico establece un marco necesario en el coaching que permite fijar objetivamente unas reglas del juego, que deben conocidas, compartidas y respetadas por todos los profesionales que ejercen como coaches. Los puntos a cumplir se basan en el código ético , respetando al cliente y poniendo a su servicio nuestro máximo interés antes, durante y después de las sesiones. Es primordial ser consciente de su cumplimiento para generar una relación de confianza entre el coach y el coachee y para mantener una buena imagen de esta profesión en la sociedad.

#44 
Escrito por Luis en diciembre 28th, 2016 @ 19:02

El código deontológico en nuestro caso nos recuerda aquello que jamás deberíamos olvidar. Los principios y valores, el estar presente con el cliente, la confidencialidad y el compromiso que debemos tener con nuestros clientes. Estas cualidades las deberíamos tener totalmente integradas.

#45 
Escrito por Maria Jose Dalmau en marzo 2nd, 2017 @ 17:34

Añade tu comentario

requerido, usa tu nombre real
requerido, no será publicado
opcional, tu dirección de blog