¿Cómo preparanos para iniciar una sesión de Coaching Teleológico?

Post escrito por Hermínia Gomà en octubre 13, 2012
Categorías del post: COACHING,COACHING TELEOLÓGICO

Cómo prepararnos para iniciar una sesión de Coaching Teleológico
El valor de la consciencia

Los mejores Coachs son aquellos que saben estar presentes,
sintonizados con sus clientes y conscientes del proceso.
Hermínia Gomà

¿Cómo me preparo para iniciar una sesión de Coaching Teleológico?

Como coach, esta pregunta me parece fundamental y su respuesta estará vinculada a nuestra experiencia, valores, emociones, estados anímicos, predisposición, funciones y objetivos y sobre todo a nuestro nivel de consciencia.

Personalmente esta pregunta  me ayuda a centrarme y me permite ser consciente de mi misma como persona y como coach. Me conecta con mi rol y con mi predisposición hacia mi cliente. Pararme un momento antes de acoger a mi cliente, respirar y reflexionar sobre lo que me está pasando y como me estoy sintiendo me permite vaciarme de mi misma y abrirme a lo que el cliente quiera compartir en la sesión.

No siempre ha sido así. Cuando inicié mi andadura como Coach, tuve la suerte de poder supervisar mi praxis y el desarrollo de mis procesos. Desde mi inconsciencia, en ocasiones me precipitaba e iniciaba  alguna sesión sin haberme escuchado a mi misma. En otros casos era a lo largo de la conversación que algún tema “me resonaba” y me desconectaba del proceso y de mi cliente. En otras situaciones mi estado anímico, mis propias creencias limitadoras, mi impaciencia o el juez que llevo dentro estaban interfiriendo en el fluir  del proceso. Otras veces me colocaba inconscientemente en otro rol, ya que en lugar de acompañarlo como coach tendía  a colocarme en otros roles más interiorizados anteriormente, el de psicoterapeuta o el de profesora.

La reflexión interna y la supervisión externa han sido claves para entrenar las habilidades que me permiten iniciar y realizar procesos con mayor consciencia de mi rol como coach.

¿Te ha pasado alguna vez que no te has escuchado y has iniciado una sesión sin haber “escaneado” tu mente, tu corazón, tu cuerpo, tu espíritu? ¿Cómo influye en el proceso? Cuando estás enojado, asustado o triste, cuando estás distraído, disperso, espeso o cerrado, cuando estás cansado, inquieto, dolorido, sientes demasiado frío o calor, hay poca luz o demasiada…¿te cuesta conectar con el cliente? ¿Eres conciente del impacto que puede tener en el éxito de la sesión?

Cómo coachs asumimos una gran responsabilidad: dar lo mejor de nosotros, estar despiertos y atentos. Respetar a nuestro cliente implica acompañarle asumiendo nuestro rol de manera consciente.

¿Qué ocurre cuando de manera precipitada, inconsciente, desconectada o enturbiada iniciamos la sesión? ¿Cómo afectará al vínculo con el cliente? ¿Al ritmo y cadencia de la conversación?

Cada vez que iniciamos una sesión de coaching teleológico surge una gran oportunidad para poner en orden nuestras emociones, sensaciones y pensamientos, para centrarnos en nuestro rol y en nuestro cliente. Explorar lo que nos está pasando interna y externamente, nos permitirá recolocarnos, tranquilizarnos, abrirnos y predisponernos a dar una cálida acogida a nuestros clientes. También facilitará conectar con nuestras fortalezas, competencias y recursos.

Antes de acercarnos al cliente, parar unos instantes, respirar hondo y conectar con nuestro silencio interior, con la amabilidad y la confianza nos abrirá las puertas al otro y así crearemos las condiciones para que el cliente también pueda abrirse a ese silencio interior, aquel que le permitirá encontrar las mejores respuestas a sus dudas e inquietudes, el mejor plan de acción para lograr sus objetivos y la inspiración para lograr sus sueños.

No es fácil llegar a nuestro silencio interior, para ello primero hemos de parar, respirar y escuchar nuestra mente, el carácter de nuestro “ruido interno”, nuestros sentimientos y actitudes o predisposición, nuestras intenciones y los valores que nos guían. Cuando lo escuchamos podemos intervenir e influir para efectuar los cambios necesarios para que no interfiera. Este cuestionamiento facilita que conectemos con la mejor versión de nosotros mismos, con aquella que es amable, comprensiva, paciente, receptiva e intuitiva, imprescindible para acompañar de manera efectiva a nuestros clientes, la que nos permite infundir confianza y autenticidad al proceso, la que facilita que el cliente se abra y conecte con su verdad.

A lo largo de la sesión,  somos asimismo, responsables de advertir de dónde surgen nuestras preguntas, como estamos realizando los feedbacks, la calidad de nuestra escucha empática, nuestro estado anímico o si el tema nos puede estar “resonando”. En definitiva, desde la autoconsciencia y la autorreflexión nos comprometemos con nuestro rol, y respetamos al cliente y su proceso de cambio.

Se trata de recordar y mantener esta atención a lo largo de todo el proceso. Esto requiere un entrenamiento que no puede practicarse solamente cuando estamos haciendo sesiones de coaching teleológico. Es una manera de estar. Es una filosofía de vida. Es un hábito que debería formar parte de nosotros, para poder acompañar a otros en la generación de este hábito que les permitirá incrementar su conciencia para tomar las mejores decisiones.

Uno de los objetivos subyacentes al proceso de coaching es la toma de consciencia del cliente de lo que le está pasando en ese momento, de lo que está pensando, sintiendo y percibiendo, de las decisiones que está tomando y de aquellas creencias que lo limitan, de lo que está haciendo y cómo está viviendo su realidad, si está decidiendo conformarse, victimizarse, preocuparse… Desde esta toma de consciencia podrá cambiar y tomar las mejores decisiones, aquellas que le acercan a sus sueños y objetivos, aquellas que le aportan los resultados deseados.

Cuando el cliente es conciente de lo que está pasando adquiere poder para influir sobre ello, desde su capacidad de elegir. Desde esta toma de consciencia puede ejercer su libertad, ya que se le ofrecen nuevas alternativas y posibilidades de cambio, más de las que en un principio creía poseer.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros clientes en esta toma de conciencia si no somos capaces de hacerlo nosotros? De nada nos servirá conocer la teoría, almacenar técnicas y recursos, acudir a todas las formaciones posibles si no somos capaces de estar presentes, especialmente cuando vamos a iniciar un proceso, cuando lo estamos realizando y al finalizarlo.

Cómo coachs teleológicos, se nos presenta un gran desafío: desarrollar aquellas habilidades que nos permitan  “ser conscientes” de las decisiones que tomaremos a continuación. Las mismas habilidades que deberán desarrollar nuestros clientes para liderar sus vidas.

Imagina y visualiza que vas a iniciar una sesión teleológica. Te invito a parar, respirar y reflexionar:

¿Qué pensamientos están gobernando tu mente en este momento?
¿Qué sensaciones pueden estarte incomodando o distrayendo?
¿Qué emoción o sentimiento estás sintiendo?
¿De qué te has de desprender antes de empezar?
¿Cuál es tu predisposición hacia la otra persona?
¿Qué te permite ser un coach que acompaña a su cliente?
¿Con qué has de conectar para ser ese coach?
¿Qué valores te inspirarán a lo largo de todo el proceso?

Sugerencia: aprovecha cualquier interacción para practicar. No practiques solamente cuando vayas a iniciar una sesión de coaching teleológico. Practica cada vez que vayas a iniciar una conversación con otra persona. Entrena y entrena…”Dar cera, pulir cera”. No desfallezcas en el camino. Es un entrenamiento que requiere constancia, perseverancia, fortaleza, honestidad, respeto y mucha amabilidad. Se trata de tenerlo cada vez más presente hasta que lo podamos integrar totalmente en nuestra vida, como forma de estar con nosotros mismos y en las interacciones con las demás personas.

A lo largo de este entrenamiento no sólo desarrollarás tu competencia como coach teleológico, sino que tus relaciones mejorarán, te sentirás más en paz contigo mismo y generarás espacios de confianza y crecimiento en cada conversación que realices.

Hermínia Gomà
13 Octubre 2012
Barcelona

 

 

Comentarios del post

Creo que nunca está de más recordarnos que hemos de estar presentes y conscientes más que nunca cuando ejercemos como coaches. El ruido del día a día, los quehaceres inmediatos, nuestro discurso mental a veces imparable, hay tantas distracciones que nos «asaltan» sin avisar, sin que siquiera nos demos cuenta, que se requiere un ejercicio de voluntad consciente para estar centrado, presente, conectado, abierto, para escuchar al otro con toda nuestra atención. Mi experiencia es que cuando consigo ese estado, todo fluye, se producen como chispazos mágicos de comprensión, se da una intensidad en la atención y en el trabajo que atrae e involucra a la otra persona hacia el mismo estado, y es cuando se alcanzan resultados significativos. Y al contrario, cuando no consigo estar suficientemente presente, la sesión avanza con más dificultad. Esencial pues prepararse bien. La meditación ayuda.

#1 
Escrito por cristina espallargas en junio 17th, 2016 @ 16:37

Este artículo me recuerda al libro “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, que recomiendo a todos. El autor habla de que el Ego como “ruido interno” existe a destiempo, ya que se presenta en un pasado o en un futuro imaginario. Acallar la mente es estar en estado de apertura, de sorpresa al mundo, totalmente en el tiempo “presente”. Lo que también ocurre es que por mucho que queramos estar en un “aquí y ahora”, la vocecita no calla e ignorarla es estar en “lo que resiste, persiste”. Me resulta muy interesante, la recomendación que haces acerca de dedicar a escucharnos, respirar y conectarnos. Creo que al “prestarnos atención” e intentar regular emociones, calmar diálogos internos o decirnos un simple “después resolvemos”, no necesitamos llamar nuestra propia atención cuando la misma intentamos, regalársela a otro. Cada día veo más claro el concepto de “de dentro a fuera”, ¿cómo podemos “obligarnos” a un estado de presencia, si no lo hacemos con nosotros mismos?. Otro tema que me parece interesante es la supervisión y mentoring que se realizan en el Instituto. Como estudiantes, muchas veces no somos conscientes de cómo estamos en esa presencia, nuestro lenguaje no verbal, es decir, todas esas automatizaciones que adquirimos a lo largo de los años y que debemos desaprender para escuchar de verdad y que el cliente sienta esa conexión. Cada día me resulta un reto más grande el ser coach pero no menos apasionante. Espero convertirme en una mejor versión de mi misma y desde la humildad ponerme al servicio de los demás.

“Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy
joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que
un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.
El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso
estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este
monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los
hombros.
Recorrieron varios kilómetros. Cuando llegaron al monasterio, mientras
entraban, el monje que estaba enfadado se volvió hacia el otro y le
dijo:
-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto.
Está prohibido.
-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros
-dijo el que estaba enfadado.
El otro monje se rió y luego dijo:
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchos kilómetros atrás. Tú
todavía la estás cargando…”
Y ahora piensa….¿y tú que estás cargando? (Autor desconocido)

#2 
Escrito por Lucía Olazábal en junio 20th, 2016 @ 12:12

Así como si fuéramos una vasija, tenemos que vaciarla primero para llenarla después, sino, se rebalsará. Antes de iniciar una sesión, debemos vaciarnos, para que lo que le cliente traiga sepamos gestionarlo, devolverlo y no hacerlo nuestro o llevarlo a nuestro terreno.
De no estar en este camino por algún tiempo ya, no recuerdo en algún momento que te enseñen a detenerte, a respirar incluso. Y así, como va el tiempo, cada vez más acelerado, le damos menos importancia a detenernos a escucharnos a nosotros mismo. Es cierto que, como Coach, debemos aprender a escucharnos primero, a entender que nos perturba, cómo nos sentimos y gestionarlo, para poder estar presente para el cliente. Pero, a medida que haces estas prácticas, el estado en el que entras, de conciencia pura, de paz y que, desde este lugar, puedes conectar con el exterior, aprendes que es una forma de vida, la armonía pura contigo mismo y con lo que te rodea.
La única manera de conectar y quedarte en esta conexión es practicando, no solo como lo mencionas, al iniciar una sesión, pero en las conversaciones, y es verdad, puesto que lo he experimentado, que cuando conectas, percibes como con tus preguntas y devoluciones, en una conversación, pueden haber cambios significativos en la otra persona.

#3 
Escrito por Eliana Valencia en junio 20th, 2016 @ 15:19

Es fundamental prepararse y focalizar la atención en uno mismo para saber cómo nos encontramos y neutralizar aquellas emociones que nos abrumen antes de iniciar una sesión, ya que todo coachee se merece que estemos al 100% de nuestro potencial en el proceso. Para eso creo que es vital que nos paremos a respirar y a conectar con nuestra presencia, con nuestra autenticidad, nuestra identidad para hablarle al ser. De esta manera seremos el gobernador de nuestras propias energías internas para así crear soluciones desde la tranquilidad y dar permiso a que pueda fluir el diálogo entre la mente y el corazón hasta llegar al silencio, a la paz y a la claridad de nuestros pensamientos relacionándolos con un estado de bienestar.
Seguidamente podremos disfrutar del momento presente en la sesión sin tener a nuestra mente merodeando con temas externos. Os dejo un video que puede servir como metáfora de desconectar para conectar https://www.youtube.com/watch?v=St42BK7Ld6A Podremos poner atención mantenida, escuchar mejor sintiendo la presencia del otro, respetar sus silencios, plantear mejores preguntas centradas en lo que el cliente necesita, confiaremos más en nosotros mismos y en el otro para hacer aflorar las posibilidades que tiene el coachee y creyendo en él, siendo el mejor facilitador que podamos ser y sacando a la luz lo mejor del otro ayudándole a enfocar correctamente. Es importante que el cliente se sienta apoyando, pero sin interferir y respetar su viaje.

#4 
Escrito por Gala Guasch en junio 22nd, 2016 @ 21:10

En este artículo destaca la importancia de realizar una mirada a nuestro interior para comprobar que ante una sesión de coaching, nosotros como coachs podamos estar presentes sin interferencias, ni ruidos internos. Es muy importante para poder mantener la escucha activa y acompañar al cliente, realizar este ejercicio de introspección.
Nos invitas a practicar en nuestra vida diaria y eso me parece muy efectivo para incorporarlo en nuestra manera de hacer, no solo como coach sino en la vida, es la manera más efectiva y coherente de hacer cualquier cambio.
Entiendo que la meditación es una práctica que te lleva a al autoconocimiento, es un chequeo que hacemos para saber qué pasa en nuestro interior.

#5 
Escrito por Mònica Morales en julio 10th, 2016 @ 16:04

Consciencia, para mí una de las palabras que más sabiduría llevan en su significado. Ahora que reflexiono sobre cómo me estoy sintiendo me doy cuenta -conscientemente- que me siento inspirada, muy buena señal haber encontrado la inspiración al leer este artículo; supongo que esa era la finalidad: conectar con nuestro interior y buscar el vacío, el silencio y la quietud para poder sintonizar con el cliente y abrirnos a su mundo.
Mi experiencia me ha llevado a bucear primero en mi historia pasada, conocer mis limitaciones, respirar mucho para integrar las emociones que me «ensuciaban» mi ser, reidentificarme con la verdad de ese ser que soy. Y este camino sigue y sigue y soy consciente que seguirá en mi viaje de vida porque mi compromiso por acompañar a otros a que conecten con ellos mismos gobierna mi camino profesional.
He tenido y sigo teniendo la gran suerte de inspirarme y aprender de los más sabios en el campo del desarrollo humano -Institut Gomà y otros- y me siento profundamente agradecida que me acompañen en mi propio crecimiento, que me supervisen mis casos y me ayuden a tomar consciencia de «qué humanidades», como dices, Herminia, voy dejando en cada uno de los clientes para el día de mañana, ofrecerles el servicio de calidad (que para mí, implica completo vacío interior de mí) para ser receptiva a su ser, más que a lo que dice o siente.
Hacer procesos desde allí es uno de mis objetivos.

#6 
Escrito por Paula Folch en julio 14th, 2016 @ 21:00

Tras la lectura de este artículo he reflexionado profundamente de la necesidad como futura coach de aprender a silenciar mi interior, que este no resuene ni se mezcle con la voz del cliente. Antes de comenzar una sesión de coaching teleológico, mi mente ha de hacer un verdadero reset, como tú dices “vaciarme de mí misma y abrirme a lo que el cliente quiera compartir en la sesión”.
En este momento soy conocedora de la dificultad que esto supone sin embargo, soy plenamente consciente de que tengo que llegar a integrarlo, tiene que ser mi forma de vida, es un reto importante e imprescindible. Humildemente pienso que como tú dices con “constancia, perseverancia, fortaleza, honestidad, respeto y mucha amabilidad” puedo lograrlo pues, he finalizado el primer curso de máster y he conseguido importantes avances respecto a la integración de mi pasado, de saber perdonarme y de aceptar mi presente, todo ello es mi primer paso del largo camino que necesariamente he de caminar para saber hacer reset antes de comenzar una sesión de coaching teleológico.

Comparto una cita de Mirian Subirana de su libro “El poder de nuestra presencia”:
“Estar presente es no perderte en tu mente ni en las situaciones que te rodean. Es ser como un nenúfar: su tallo está arraigado a la tierra bajo las aguas estancadas, pero la flor vive y está por encima del barro; no permite que el barro la cubra. Si estás arraigado en tu conciencia, el barro de las situaciones no te cubre ni te confunde.”

Muchas gracias por el artículo, me ha ayudado a tomar conciencia de la importancia de tener una presencia plena y verdadera en esta profesión.

#7 
Escrito por Rosa Mari en julio 21st, 2016 @ 19:15

Tras la lectura de este artículo he reflexionado profundamente de la necesidad como futura coach de aprender a silenciar mi interior, que este no resuene ni se mezcle con la voz del cliente. Antes de comenzar una sesión de coaching teleológico, mi mente ha de hacer un verdadero reset, como tú dices “vaciarme de mí misma y abrirme a lo que el cliente quiera compartir en la sesión”.
En este momento soy conocedora de la dificultad que esto supone sin embargo, soy plenamente consciente de que tengo que llegar a integrarlo, tiene que ser mi forma de vida, es un reto importante e imprescindible. Humildemente pienso que como dices con “constancia, perseverancia, fortaleza, honestidad, respeto y mucha amabilidad” puedo lograrlo pues, he finalizado el primer curso de máster y he conseguido importantes avances respecto a la integración de mi pasado, de saber perdonarme y de aceptar mi presente, todo ello es mi primer paso del largo camino que necesariamente he de caminar para saber hacer reset antes de comenzar una sesión de coaching teleológico.

Comparto una cita de Miriam Subirana de su libro “El poder de nuestra presencia”:
“Estar presente es no perderte en tu mente ni en las situaciones que te rodean. Es ser como un nenúfar: su tallo está arraigado a la tierra bajo las aguas estancadas, pero la flor vive y está por encima del barro; no permite que el barro la cubra. Si estás arraigado en tu conciencia, el barro de las situaciones no te cubre ni te confunde.”

Muchas gracias por el artículo, me ha ayudado a tomar conciencia de la importancia de tener una presencia plena y verdadera en esta profesión.

#8 
Escrito por Rosa Mari en julio 21st, 2016 @ 19:32

La principal idea que me llevo al leer este artículo, es la de “ser conscientes nos da poder de influencia y alternativas para cambiar”, creo que es cierto que cuando nos detenemos a pensar en cómo estamos, podemos ordenar nuestras emociones, sentimientos y pensamiento y decidir dónde los queremos poner y elegir el estado que en ese momento queremos tener.
Muchas veces subestimamos la conexión con nosotros mismos y optamos por el ruido, ya que ser conscientes genera mucha responsabilidad y a veces no estamos dispuestos a asumir el coste del malestar que genera ser conscientes, porque eso ya significa que tienes que hacer algo, decidir.

Desde que conozco el coaching, siempre he pensado que más que una profesión, es un estilo de vida que va en paralelo con vivir desde el ser y dar lo mejor de uno mismo a los demás y creo que esta es la razón por la que elegí conscientemente formarme en esta disciplina.

Por eso, veo que la consciencia de cómo estamos en todo momento, marca el sentido de nuestra existencia, porque qué sentido tiene vivir desconectados? Y desde esta conexión, abrirnos a los demás de la manera más pura, sincera y respetuosa. Ahora bien, creo que vivir en esta conexión o incluso llegar a tener momentos de esta conexión, es extremadamente difícil, así que a practicar, a poner en marcha toda nuestra atención en nosotros mismos, para poder llegar a ser unos buenos coaches y poder conectarnos con los demás.

#9 
Escrito por Claudia Zapata Caicedo en julio 26th, 2016 @ 12:43

Los previos al encuentro con un cliente, son similares a aquellos que realizamos al ir a una fiesta, nos duchamos en aguas de conciencia para llegar libres de cargas, nos acicalamos con amor potenciando nuestra presencia, desde la alegría del encuentro y con una intención clara de bailar al son de nuestro anfitrión… dicho así pareciera alejarse de la sensación mística que para mi envuelve el ciclo en si, y es que esta profesión es obligatoria y satisfactoriamente autoconectora y autolimpiante, es la disciplina en la mirada interna la que apoyará nuestra labor. Personalmente los momentos de desconexión con el coachee me han sucedido cuando me juzgo, dejo de ser libre y humilde, salgo del aprendiz… cuando comienzo desde el desapego al resultado, con confianza y la intención clara de entrega amorosa, mi predisposición facilita el proceso.
Nos entrenamos en vivir alineados y conectados, iniciar una sesión de coaching, a veces se me presenta como una meditación activa, para la cual previamente es importante respirar y que el torrente de prana y nuestra conciencia soplen el polvo que pueda haber para entrar relucientes.
Creo que cada uno de nosotros ha de cultivar las herramientas que ayuden esa mirada interna, esa limpieza, meditación, respiración, danza, canto, pintura, música, deporte… hay formas infinitas de zambullirse hacia dentro, nuestra creatividad nos guía!

#10 
Escrito por María Boggiero en julio 28th, 2016 @ 11:17

En este artículo destacaría tres partes importantes que recopilo de lo aprendido hasta ahora:
– 1er pilar de Covey “de dentro a fuera”. Totalmente de acuerdo que la mejor forma de integrar la práctica de Coach es viviéndola cada día y hacer lo posible por ponerlo en activo en nuestras relaciones laborales y personales. Desde la confianza en uno mismo y nuestros propios recursos. Yo ya he empezado con pequeñas experiencias y me he dado cuenta de la efectividad cuando hablamos y todavía más cuando me comunico por escrito porque la escritura es muy potente. Es curioso, podemos hacer una cadena de emails interminable y cada uno sigue hablando de su “libro”. De esta forma concluimos antes y es más efectivo.
– Conectar con nuestro silencio interior. Me parece una buena idea tomar el hábito de hacer unos minutos de silencio con respiración, antecediendo estas preguntas que apuntas, para tomar conciencia de nuestro rol y de cómo nuestra actitud puede afectar la sesión. Y la veo aplicable a cualquier situación en la que tengamos que exponernos a hablar. Ya sea una reunión, una presentación,… porque se trata de estar “limpios” sin prejuicios, con empatía… y ¿cuándo esto no es benéfico? Se puede entender como un modus vivendi
– La verdadera libertad de elegir viene acompañada de ser consciente de lo que pasa a nuestro alrededor porque adquirimos poder para influir, precisamente desde esta capacidad de elegir de todo ser humano. Consciencia + responsabilidad = V libertad
Gracias Hermnia!

#11 
Escrito por Irene Palacios en agosto 5th, 2016 @ 19:29

A veces, como Coach nos centramos directamente en el cliente pasando por alto nuestro rol y nuestro ser, que no es menos importante cuando hablamos de un proceso de coaching. Como coach tenemos un reto que es saber estar, tener presencia, no solo en momentos puntuales sino como forma de vida. Parar a pensar en cómo nos encontramos antes de realizar un proceso. Si estamos nerviosos, enfadados, cansados o nos sentimos identificados con lo que nuestro cliente nos está contando y pasamos de acompañar a intentar forzar… Esto suele pasar las primeras veces que planteas un proceso de coaching. De hecho, pienso que es algo que hay que entrenar, es algo que con la practica irás mejorando pero debemos ser conscientes como buenos profesionales de que esto hará que el proceso de coaching sea de una forma o de otra dependiendo de si nos hemos preparado antes de empezar o si algo nos pilla de improvisto. Tenemos un compromiso con el cliente y con nosotros mismos en este sentido, es algo que está muy claro.

#12 
Escrito por Sara Berrocal Valenzuela en agosto 9th, 2016 @ 15:20

A veces, como Coach nos centramos directamente en el cliente pasando por alto nuestro rol y nuestro ser, que no es menos importante cuando hablamos de un proceso de coaching. Como coach tenemos un reto que es saber estar, tener presencia, no solo en momentos puntuales sino como forma de vida. Parar a pensar en cómo nos encontramos antes de realizar un proceso. Si estamos nerviosos, enfadados, cansados o nos sentimos identificados con lo que nuestro cliente nos está contando y pasamos de acompañar a intentar forzar… Esto suele pasar las primeras veces que planteas un proceso de coaching. De hecho, pienso que es algo que hay que entrenar, es algo que con la practica irás mejorando pero debemos ser conscientes como buenos profesionales de que esto hará que el proceso de coaching sea de una forma o de otra dependiendo de si nos hemos preparado antes de empezar o si algo nos pilla de improvisto. Tenemos un compromiso con el cliente y con nosotros mismos en este sentido, es algo que está muy claro.

#13 
Escrito por Sara Berrocal Valenzuela en agosto 9th, 2016 @ 15:20

Me parece un paso fundamental prepararnos antes de realizar una sesión con nuestro cliente.
Al final todos somos humanos (humildad) y hemos de ser conscientes y capaces de escucharnos a nosotros mismos y vaciarnos para que el único protagonista de la sesión sea el coachee.
Aunque el proceso ha de fluir de manera natural es importante que como coach sepamos en todo momento en qué parte del proceso nos encontramos para poder ofrecerle a nuestro cliente lo que necesita en cada momento.
Una manera muy buena para vaciarnos y aquietar nuestra mente, tanto para los procesos de coaching como para nuestra vida cotidiana, es meditar, podemos hacerlo en silencio o podemos ayudarnos con música o guía que nos ayude a relajarnos y que nos inspire.
Los resultados son muy positivos. Cuando conectamos con nosotros mismos todo fluye!!

#14 
Escrito por Aida en agosto 11th, 2016 @ 9:14

Gracias Hermínia por tus sabias reflexiones.
Tal como explicas en el artículo no podemos esperar que nuestro cliente tome consciencia de su momento presente si nosotros como coachs estamos ausentes. Creo que es imprescindible que antes de la sesión el coach tenga un momento de silencio interior e introspección para hacerse consciente de qué pensamientos y sentimientos está teniendo en ese preciso momento, para acto seguido meterlos en un cajón, dejarlos para más adelante y acallar su mente. Sólo de este modo podremos estar 100% presentes para nuestro cliente, para darle lo mejor de nosotros mismos y estar atentos a cada minúsculo detalle que observemos durante la sesión.

Sería del todo inútil y contraproducente empezar la sesión preocupados por algún tema personal, o inquietos porque hemos dejado algo importante sin resolver. Paralelamente, además de acallar nuestra mente y postergar los posibles conflictos personales para cuando acabe la sesión, también el coach debería realizar su propio proceso personal, ya sea mediante el coaching o la psicoterapia, para integrar aspectos internos conflictivos que le pudieran resonar al tratar con sus clientes y que debe tener solucionados si quiere dar lo máximo de sí mismo en sus procesos de coaching.

Estoy de acuerdo con Hermínia en que vivir con consciencia debería de ser el modo de vida de un coach tanto dentro de los procesos como en su vida personal y en su rutina diaria. Es algo que debemos entrenar con perseverencia y sin desfallecer hasta convertirlo en un hábito completamente integrado en nuestra vida personal y profesional.

#15 
Escrito por RAQUEL GARCÍA en agosto 14th, 2016 @ 11:27

Todos tenemos nuestros deseos, miedos y preocupaciones. Somos seres humanos, al fin y al cabo, y cada uno de nosotros lleva su propio equipaje, su propia historia, a sus espaldas.

Sin embargo, en el momento en que decidimos servir a alguien, tenemos que tener cuidado. Hemos asumido una responsabilidad, nos hemos comprometido con ella. Por lo tanto, no podemos permitir que nuestras varias “humanidades” se conviertan en un obstáculo para el otro. Él o ella ya tiene su propio equipaje, recordemos. No hay motivo alguno por el cual hacerle cargar con el nuestro.

Ser conscientes de nosotros mismos supone algo fundamental en el rol de coach. Y el tomarnos unos breves minutos antes de la sesión, para explorarnos a nosotros mismos, nos puede resultar muy útil para recordar para qué hacemos lo que hacemos, olvidando todo lo que hay fuera de la sesión y conectando con la vocación interna que nos ha llevado hasta allí en un primer lugar.

¡Muchas gracias, Herminia!

#16 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en agosto 14th, 2016 @ 21:14

Este artículo me ha llevado de vuelta a aquel libro, “El poder de nuestra presencia”, de Miriam Subirana. Su lectura me hizo pensar y reflexionar sobre qué es lo que transmitimos desde el ser, y de qué modo esto conectaba con los demás.

Estar presentes implica dejar lo de “fuera” fuera. En las sesiones de coaching, esto significa que, mientras transcurre la sesión, no existe nada más allá fuera del coachee. Es un espacio donde, durante un tiempo limitado, para todos nuestros sentidos, para nuestra capacidad de atención, percepción y comprensión, lo más importante es el cliente.

No es nada fácil estar presente. Tenemos nuestra propia vida, con todo lo que ello implica. Y habrá ocasiones en las que, sin duda, nos costará mucho más estar presentes en el proceso. Por eso es tan importante, desde la humildad, reconocer que todos tenemos y tendremos cosas a trabajar. Y desde esta misma humildad, si queremos acompañar a nuestros clientes, seguiremos trabajando y mejorando, convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos.

¡Muchas gracias, Herminia!

#17 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en agosto 18th, 2016 @ 21:42

El de coach es un trabajo que tiene que ver con personas que cuentan contigo para resolver algún problema. Nuestros clientes se abren a nosotros y esta confianza se merece nuestra mejor disposición, y que estemos descansados y presentes!
Lo nuestro se queda fuera de la sala, hay que entrar en la sala «limpio». Importante haberse trabajado, haber puesto un poco de orden en nuestro desván. E importante también supervisar nuestras sesiones de coach novatos para detectar nuestro nivel de conexión, para analizar nuestro rol de coach durante la sesión. Y nunca dormirse en los laureles, de vez en cuando, y aunque tengamos ya muchas horas de vuelo supervisar nuestras sesiones, la mente de otro coach observando la sesión, la mirada de otro coach, colega en quién confiemos será siempre una fuente más de aprendizaje.

#18 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en agosto 26th, 2016 @ 10:12

La dedicación de aquel tiempo de reflexión que nos permiten tomar consciencia de lo que vamos a hacer nos permite dejar de lado de nuestras tensiones internas, nuestras cargas emocionales y poder centrarnos, estar presentes en lo que vamos a hacer, mantener la atención en la sesión que vamos a iniciar. Si conseguimos este equilibrio, limpieza, paz interior seremos capaces de transmitirlo a nuestro cliente, con lo que habremos creado un clima muy favorable para llevar a cabo la sesión, y ambos coach y coachee, darán lo mejor de sí mismo. Sin duda que adquirir este hábito, nos acercará a la consecución de la excelencia en lo que hagamos. Gracias Herminia!.

#19 
Escrito por Joan Ferran en agosto 27th, 2016 @ 10:49

Entrenarme yo para poder facilitar el entrenamiento del otro.
Tomar consciencia para facilitar que nuestros clientes puedan a su vez tomar consciencia.
Sin hacerlo nuestros procesos no serán fructíferos, nuestros clientes no podrán conectar con su esencia, ni saber que están pensando ni sintiendo, conocer sus limitaciones, ni analizar desde donde están actuando para poder tomar decisiones y pasar a la acción.
El coach tiene una gran responsabilidad, esto no es broma ¿quieres realmente acompañar a tus clientes a donde quieran ir?
No podemos acompañar a nuestros clientes más allá donde nosotros no hayamos sido capaces de llegar.
Aquí y ahora, ni ayer ni mañana. Estar presente, consciente y vacíos de nosotros mimos.
Practicar practicar y practicar en cada sesión y fuera de ellas, dar cera pulir cera, para poder crear el clima apropiado, para que mis pensamientos no se entrometan en nuestra conversación para poder ofrecer el servicio por el que te han contratado, etc…
Parar, respirar y reflexionar, conectar conmigo mismo, tomar consciencia para faciltar que nuestros clientes conscientemente antes de iniciar una sesión.
El coach no nace, se hace y esta es una competencia más que hemos de desarrollar y trabajar para poder ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes.
Presencia del coach. La ICF define esta competencia como a la “capacidad de estar plenamente consciente y de crear una relación espontanea con el cliente, utilizando un estilo abierto, flexible y seguro”.
Esto no va de acumular conocimientos, recursos y ejercicios, esto no va de neocortex, no va de se me la teoría de cabo a rabo, nooooooo, esto va de practicar, de llevarlo a la experiencia, de hacer trabajar a nuestro sistema límbico.
Solo desde lo vivencial podremos integrarlo y como comentas en tu artículo es un modo de vida, una manera de estar, no simplemente un recurso que hago “on” o “off” según tenga o no un cliente frente a mi.
Las competencias de un coach son intangibles pero fundamentales para ejercer nuestra profesión y requiere un alto nivel de compromiso hacia uno mismo y muchísimo respeto hacia el coachee, como decía el Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”.
Me han parecido muy útiles las preguntas propuestas en el artículo antes de nuestra sesión, sin duda me las llevo en el bolsillo para poder dar y pulir cera todo lo que pueda y poderme convertir en la coach que quiero ser.

#20 
Escrito por FABIOLA MARTIN en septiembre 8th, 2016 @ 15:52

Abans de posar-nos davant d’un client convé que haguem superat un procés de Coaching teleològic. Hem de ser capaços de liderar la nostra vida si volem acompanyar a altres a liderar a fer el mateix amb les seves vides.
L’article ens convida a practicar l’autoconsciència i l’autoreflexió, a buidar-nos de tot allò que pugui interferir en el procés o en qualsevol conversa de la vida quotidiana, ens anima a connectar amb el rol de manera conscient i a estar predisposat cap a l’altra persona.
Convé que en aquest procés d’aprenentatge i també quan ja siguem Coach, fem supervisions internes i externes, ja que de vegades aquestes últimes ens ajuden a descobrir aspectes que ens han passat desapercebuts a nosaltres mateixos. Si volem que la nostra feina tingui un impacte positiu en la sessió, hem de ser neutres i prestar atenció al que ens succeeix durant el procés per tal que no interfereixi i al que succeeix, sobretot, al client, per poder-lo acompanyar. L’amabilitat i la confiança són dos temes claus.
El millor enllaç que crec que hauria de compartir avui és un mirall. Per a què, un mirall? Doncs per visualitzar-nos a nosaltres mateixos abans d’una sessió de Coaching Teleològic amb un client i com ens diu l’Hermínia, també abans d’establir qualsevol conversa. Entrenament, hàbit. S’aprèn fent. Però no he trobat cap mirall virtual. Tanquem els ulls i fem un escàner dels pensaments, sentiments, creences… Escàner i dutxa.

#21 
Escrito por Júlia Coll Pons en septiembre 13th, 2016 @ 17:25

Gracias por este artículo. Es crucial la PRESENCIA total en nuestras sesiones de Coaching Teleológico. Estando presentes propiciaremos a que nuestro cliente se sienta escuchado, con todos nuestros sentidos y pueda, de esta manera, potenciar su crecimiento personal.
Me resulta muy interesante la aportación de pensar en las 4 C’s para estar presente CUERPO, CORAZÓN, CABEZA y CONSCIENCIA. Con esta combinación tendremos una actitud al 100% presente de cómo nos sentimos, combinadas con las preguntas que se propone en el artículo de Herminia, y podremos disfrutar de la conversación en procesos de crecimiento personal de Coaching Teleológico.
Me hace recordar la frase de “Conócete a ti mismo”, frase del pronaos del templo de Apolo.

#22 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 16:03

Una de las principales competencias del coaching teleológico (y de la mayoría de terapias) es la de estar presente en la sesión. A través del articulo veo que obtener presencia y dominio del momento presente acorde con las necesidades que se te presentan (en este caso una sesión con un coachee) se obtiene reconociendo tu situación presente en los diferentes cuerpos que manejamos y percibimos en nuestra vida: físico, emocional, psíquico y espiritual.
En el articulo puedo apreciar que se describe una pre-sesión de coaching para el coach donde aplica las herramientas necesarias que conoce para alcanzar un estado de presencia y escucha empática y activa; se puede considerar que es una sesión de autocoaching.
Así pues, entiendo que este proceso de autoterapia entra dentro de las competencias del coach (la de prepararse) y que a través del master nos aplicaremos a nosotros mismos el proceso de coaching que en un futuro aplicaremos a los demás. En definitiva, nosotros mismos somos el «paciente cero».
Más allá de la sesión de preparación veo importante la necesidad de llevar una vida adecuada con uno mismo y estar internamente estable. Así pues, antes de emprender una profesión de ayuda hacia los demás, es necesario emprender el camino personal que lleva a un adecuado significado de la vida en el que acabas tomando por completo las riendas de la vida, lo cual comporta liderazgo personal.
Se dice que «es dando como se recibe» (y viceversa), en este sentido, el coach da y garantiza un proceso de coaching tan bueno como ha sido capaz de obtener y trabajar con uno mismo.

#23 
Escrito por Miguel Cerdá en octubre 22nd, 2016 @ 17:31

Aquest article em fa reflexionar sobre un tema que crec que és molt important alhora de dedicar-se al mon de l’ajuda en general. Abans de començar a treballar sobre algu altre hi ha d’haver un treball personal prèvi. Tal i com va dir l’escriptor Lev Tolstói: «Tots volen canviar el mon, però ningú no vol canviarse a si mateix». Per a ser un bon coach una persona ha de treballar-se a si mateix de forma continuada, si no estem suficientment nets, els nostres clients no ens podran fer servir de mirall.

Per tant, opino que és imprescindible que durant la formació de coaching que dura dos anys el futur coach ha de realitzar treballs de forma individual, com podria ser la meditació i assistir a teràpia o coaching.

#24 
Escrito por Ferran Safont en octubre 23rd, 2016 @ 11:02

Después de leer el texto hago un repaso mental de todas aquellas veces en las que siento que me ha ocurrido el hecho de no poder escuchar o atender al/la otrx con la calidad con la que unx merece ser escuchadx… y es cierta la afirmación de qué: «¿cómo le vas a escuchar si ni siquiera te has escuchado tú?». La clave está, como dice Hermínia, en tomar consciencia de unx mismx en cada momento.

Estoy de acuerdo con la herramienta sugerida en el texto antes de iniciar una conversación o de enfrentarnos a algo en concreto de parar, respirar, reflexionar y hacer un escaneado de cómo estamos en ese momento, qué emociones detectamos, qué nos dice «el ruido interno» y qué podemos hacer con todo aquello para poder ofrecer(nos)la calidad que merece(mos).

A veces escucharnos no es tarea fácil por los ritmos de vida que llevamos, por los tiempos frenéticos, por falta de costumbre, por resistencias… pero si tomamos consciencia de la importancia de nuestro bienestar, de estar en sintonía con lo que unx piensa, siente y hace, será como si perforamos un pozo que ya nunca se secará. El priorizarnos será más sencillo y es sólo cuestión de práctica que lo podamos llevar a cabo y trabajarnos todo aquello que «nos resuene», dejando fluir con más sencillez lo qué queremos ser y cómo nos queremos relacionar.

#25 
Escrito por Daniel Sánchez Ochoa en octubre 23rd, 2016 @ 11:53

El llevar a cabo una sesión de coaching teleológico, o es más el realizar el arte de escuchar con atención a otra persona. Requiere de una preparación previa, de que seamos capaces de conectar con nosotros mismos, de estar presentes en todo momento, de dar lo mejor de nosotros, desprendiéndonos de nuestro estado anímico, preocupaciones, jueces internos y de nuestros creencias limitadoras. Si conseguimos estar muy presentes y conectar con el cliente, podremos lograr con mayor facilidad el éxito de la sesión. Este tipo de entrenamiento, lo debemos llevar a cabo como un modo de ver la vida, aplicarlo en todos los ámbitos y llevarlo como modo de vida. Pienso que un buen coach, es alguien que tiene como prioridad número uno, el crecer día a día como persona, y ya que ha decidido hacer de su profesión el arte de escuchar a los demás para poder ayudarlos a conseguir sus propósitos a través de la conversación y de las preguntas adecuadas. Es muy bueno que nos trabajemos a nosotros mismos, que nos cuidemos, que respiremos nuestras emociones y que detectemos nuestras debilidades y fortalezas con el fin de dar lo mejor de nosotros. QUE GRAN CAMINO EL DE SER COACH¡¡

#26 
Escrito por fina en octubre 31st, 2016 @ 12:45

La presa de consciència amb un mateix i saber identificar el nostre punt de partida és indispensable per a ser responsable en la interacció en general…

La primera imatge que em ve al cap respecte aquest tema és com si sempre cuinéssim amb la mateixa cassola sense rentar-la. Cada nova recepta tindria influència de l’anterior, tot estaria tenyit del mateix.. i cada cop la cassola estaria més malmesa i el que hi féssim no estaria en bon estat.. fins que la cassola estigués tan cremada que no s’hi pogués cuinar.

Per tant el fet de prendre consciència i entrar nets, predisposats, presents, etc en la conversa fa que no només el client rebi un acompanyament a mida i de qualitat sinó que és una manera de protegir-nos, de no «cremar-nos», com la cassola.

#27 
Escrito por mireia farré canela en noviembre 3rd, 2016 @ 13:30

El inicio de una sesión de coaching teleológico desconectados de nosotros mismos, puede dificultar en extremo, la creación de un buen vínculo con el cliente y con la conversación que vamos a mantener. De lo contrario, si permanecemos atentos desde un poder de reconocimiento hacia adentro y hacia afuera, (detenerse y observar), podremos conseguir una buena preparación que se traducirá en una acogida estable y receptiva, que nos permitirá estar focalizados en nuestro rol. Desde este refugio en el que creamos un ambiente, es posible actuar con empatía, palabras y gestos que sintonicen con el ritmo del cliente. Nos adaptarnos así a la “agenda” del cliente: a su manera de ser, a su ritmo, a la energía que tenga, a sus silencios, etc.

Hacer consciente lo inconsciente. Es algo que precisamos trabajar mucho. Se requiere de mucha paciencia e introspección, así como de suficiente humildad, para aceptar que no eres perfecto, que el responsable de lo que te pasa no son los demás, sino tú mismo.

Y es que, como decía Carl Jung:
“Aquello que no hacemos consciente, se convierte en nuestro destino”.

Por todo esto, imaginar y visualizar antes de una sesión teleológica se hace imprescindible, invitando al presente y reflexionando. Respirar y abstraerse de todos aquellos pensamientos que en ese preciso momento están dirigiendo tu mente. Poner el foco también en emociones y sensaciones que nos distraigan, conectar con nuestro rol, y alinearnos en ese momento, con los valores que nos van a inspirar durante el proceso.

De la misma forma que cuando no he podido sentarme a meditar (práctica formal), aprovecho cualquier ocasión de la vida cotidiana para descansar en el presente, es importante que aprovechemos las interacciones en momentos diarios para practicar ese estado de calma, y no sólo en una sesión de coaching teleológico. Así, cada vez el entrenamiento estará más presente y formará parte de nosotros y de la forma de relacionarnos con los demás. Por eso es tan necesario y fundamental el entrenamiento. El famoso ‘dar cera, pulir cera’ de las sabias enseñanzas del Sr. Miyagi no es otro arquetipo que el de hacer algo que te parece surrealista, o que no entiendes la utilidad ni la importancia en ese momento, pero que con el tiempo te va a dar las herramientas para hacer aquello en lo que te estabas proyectando.

#28 
Escrito por Susana Martínez en noviembre 3rd, 2016 @ 18:35

Lo primero de todo decir que me ha sorprendido y mucho el texto ya que hay muchas cosas que coinciden con los feedbacks que he dado sobre el seminario correspondiente (4º) hace exactamente 20 minutos, por supuesto sin haber leído el artículo previamente. Comparto totalmente el hecho de «estar presente» para que una conversación del tipo que sea (profesional o personal) marque con creces la diferencia a muchos niveles. En cuanto a las preguntas para reflexionar visualizándonos como coachs, en mi caso, he parado, he respirado, me he visualizado muy claramente y las respuestas a todas las preguntas excepto a la última han sido muy claras y rápidas de responder; porqué? tan sencillo como que me he metido tanto en el papel que he podido sentir que me invadía esa actitud alegre, sincera, enérgica, positiva, de seguridad en mí mismo y en mi cliente, de escucha plena, de entregarme al coachee, etc… Es decir una actitud merecedora de comenzar a trabajar al 100% de mis capacidades. Esa ha sido mi visualización y sensación; nítida, clara. Conozco que nuestras experiencias en nuestras vidas privadas puede afectarnos de algún modo y las herramientas que en el texto se barajan, estoy convencido de que nos serán de gran ayuda. Gracias.

#29 
Escrito por David Rodríguez en noviembre 5th, 2016 @ 19:01

Considero muy importante que uno mismo se tome el tiempo para poder preguntarse y reflexionar como o en que situación se encuentra. Si bien parece una pregunta facil, la realizamos con menos frecuencia de lo que creemos y es justo en ese momento cuando perdemos el foco de atención y no sabemos que nos sucede. Me parece fundamental para poder iniciar una sesión de coaching teleológico y para ser un buen profesional, tener previamente un conocimiento de uno mismo, de esa forma se va a poder estar 100% presente y se va a poder dar lo mejor que uno tiene.-
Muy buen artítulo!

#30 
Escrito por PEDRO ANGULO en noviembre 10th, 2016 @ 17:17

Este artículo es una respuesta concreta a una pregunta concreta y está expresado de manera clara y reflexiva. Se tocan varios puntos importantes en nuestra formación como coaches. En primer lugar deja claro que ser coach es asumir un rol (público) pero que para asumirlo debemos asumir nuestros asuntos personales (privados). Esta simple tesis me parece tremendamente poderosa porque muestra que la división no es tan tajante, es más bien transitable. Los roles que asumimos coexisten con los asuntos que consideramos privados y podemos pasar de una manera fluida de un lugar a otro porque somos seres integrales. No obstante, es necesario regular esta fluidez en nuestra profesión. Por supuesto que al ser integrales estamos conectados con a nuestro entorno, incluyendo a los actores presentes en éste. Pero no siempre somos conscientes de esta conexión. La palabra conciencia viene del latín conscientia un prefijo que marca la unión y el verbo scio que significa entender, desde lo que interpreto entiendo que conciencia implica en su concepto relacionar (poner junto) las cosas que sabemos (entendimiento). Si sabemos que somos seres integrales que están conectados y la cotidianidad nos muestra que para ensamblar una parte con otra necesitamos espacio, si una está saturada no será posible vincularse a la otra, entonces, podemos afirmar que debemos disponer de un espacio para conectar con el/la coachee. Los tips que se presentan son de gran ayuda para comenzar y creo que en el camino cada coach irá encontrando su forma propia para conectarse consigo y disponerse a la Otredad. Lo importante es que pone en evidencia esta necesidad de acercarse de una forma adecuada al/la coachee y mantenerse así a lo largo de la sesión.

Mientras releía el artículo para escribir el comentario pensé en dos cosas, por una parte, en un libro de Kabbalah que se titula Las Reglas Espirituales de las Relaciones, por la otra en una conversación que tuve con una de mis amigas acerca del exceso de estímulos al que nos vemos expuestos en nuestra época. En primer lugar, el autor del libro de Kabbalah hace una distinción binaria entre energía masculina y femenina, plantea que la función de ésta última es dirigir la luz que emana la primera. Para lograr dirigir se requiere regular la propia energía y creo que en esto es similar a lo planteado en el artículo, para lograr conectar es necesario saber regular sus pensamientos y sentimientos a lo largo de la sesión, ante mis ojos es un aprendizaje de vida que trasciende la sesión. En segundo lugar, la conversación que tuve con mi amiga se centraba en pensar como el exceso de información que nos bombardea día a día se torna in-procesable. Debemos estar informadas(os) de las noticias en todas partes, discutirlo y ser “crítico” al respecto. Concluimos que no se pueden procesar tantos estímulos y entonces en un intento crítico resultas reproduciendo todo lo que veías sospechoso antes. Si no regulamos estos excesos difícilmente podremos lograr comprender las situaciones. Creo que es el caso de la disposición hacia el/la coachee en la sesión, si nos mantenemos en la información que traíamos y recibimos la nueva información, probablemente, no logremos procesar ninguna de las dos por lo cual es necesario regular los estímulos previos, si no sabemos por dónde empezar podemos utilizar los ejercicios propuestos.

#31 
Escrito por Paula Daniela en noviembre 11th, 2016 @ 15:57

Antes de iniciar una sesión de coaching y recibir a mi cliente como se merece, es primordial que antes me vacíe de mí misma. No es una tarea fácil y requiere de mucha práctica, pero es algo que con nuestra profesionalizacion llegaremos a conseguir. Y lograremos estar plenamente por y para el cliente durante todo el proceso, sin dejar que nuestro estado emocional, nuestra experiencia o creencias interfieran en la escucha activa que el proceso requiere.
¿Pero qué es lo que sucede en realidad cuando conseguimos vaciarnos completamente de nosotros mismos? Que este entrenamiento se traslada al resto de aspectos de nuestra vida, convirtiéndose en una manera de ser, de estar y en definitiva, en una filosofía de vida; en lugar de ser un comportamiento que únicamente adoptamos en los procesos de coaching con nuestros clientes.

#32 
Escrito por Esther en noviembre 14th, 2016 @ 11:45

A veces no damos importancia a cómo estamos nosotros. Nos centramos directamente en la tarea: trabajar para que los demás consigan algo. De hecho, esto es lo que muchísimas personas aplican en su trabajo: médicos, abogados, profesores, empresarios… O sin ir más allá, padres y madres que buscan lo mejor para sus hijos. Queremos ver felices al resto y queremos ayudarles, pero no nos damos cuenta de que para conseguirlo primero necesitamos estar y sentirnos bien con nosotros mismos.
– ¿Cómo vamos a transmitir confianza si no creemos en nuestros sueños?
– ¿Cómo vamos a escuchar lo que nos dicen los demás si no escuchamos lo que llevamos dentro?
– ¿Cómo vamos a calmar a alguien si no estamos en paz con nosotros mismos?
– ¿Cómo vamos a querer a alguien sin amarnos como somos?
Se me ocurren mil preguntas más. Pero podría describir todo el contenido de este artículo con una sola palabra: EQUILIBRIO.
Creo que las personas y sin duda todas aquellas que quieran ser coach deben encontrar el equilibrio en sí mismas. Ser conscientes de su vida, reflexionar acerca de ella, de sus objetivos, de sus logros, de sus pasiones. Darse tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas que tan felices nos hacen. Esto no sólo te ayudará a que tus clientes confíen en ti sino a que tu también confíes en ti mismo. Seamos líderes de nuestras vidas para acompañar a que los demás lo sean de las suyas.

Gracias por esta reflexión, Hermínia.

#33 
Escrito por Sara Pérez en noviembre 17th, 2016 @ 12:56

La importancia de la quietud, de la escucha, del sentir. De como lo más importante para llevar a cabo cualquier acción es tener esas cualidades y estados dentro de uno mismo. Es primordial para poder acompañar a otras personas el partir de un estado de pureza, entendida como limpieza interior. Realizar un acompañamiento puro, totalmente dedicado a la persona con la que estamos trabajando, sin que interfiera nada de lo que nosotros podemos sentir o pensar interiormente. Empezar la sesión desde un estado de vacío y de no juzgar nuestras maneras de hacer el proceso. Ser conscientes de lo que se puede mejorar o incorporar pero no ser jueces.
La toma de consciencia como clave del proceso, tanto de nosotros mismos como de la que está realizando el cliente para poder trabajar en su evolución y poder ayudarle para llegar a su objetivo. La consciencia nos da fuerza y habilidad para poder lograr nuestros objetivos. Es la pieza básica a partir de la cual se podrá generar el cambio y se podrá liderar. El coach el proceso y el coachee su vida.

#34 
Escrito por Rocío Vallejo en noviembre 18th, 2016 @ 0:22

Este post nos recuerda la importancia de estar bien con nosotros mismos y nunca dejar de trabajarnos si queremos ser buenos coach. Para acompañar a las personas debemos mostrarnos limpios y serenos, objetivos y empáticos. Solo asi podremos estar presentes al 100% con nuestros clientes.

#35 
Escrito por Maria Jose Dalmau en marzo 6th, 2017 @ 12:51

Gracias Herminia por hacer hincapié en la necesidad de centrarnos, focalizándonos en nuestro interior, para poder dar lo mejor de nosotros mismo en nuestras sesiones de Coaching, pero también en nuestra vida cotidiana y en las relaciones con los demás. Hay que centrarse pero también limpiar, como muy bien dices, limpiarnos de aquellas emociones que habitan en nuestro interior justo en ese momento, limpiarnos de inquietudes, judicaciones, suposiciones, rabias, pensamientos bucles… Respirar profundamente… visualizar como se va volando (literalmente) todo aquello que no necesitamos, que no queremos… soltar… respirar y abrirnos al momento presente, con presencia consciente, presencia amable, pacífica, brillante, amorosa.
Con esta presencia podemos garantizar una interrelación más cercana, más cálida, más humana pero también más efectiva y exitosa.

#36 
Escrito por Juan Carlos en agosto 24th, 2017 @ 9:56

El coach debe procurar estar “en forma” antes de comenzar la sesión con su cliente. Es una manera de decir, que debe dejar al margen cualquier problema que le pueda hacer no estar plenamente concentrado, como cuando un atleta se prepara para un salto o para una carrera. Tener puntos de anclaje, practicar respiración consciente o hacer una breve meditación son técnicas que se pueden utilizar. Para que funcionen, hay que tener el hábito ya interiorizado en el día a día, para lo que es necesaria disciplina y un estado de plena consciencia. Como el atleta que entrena sabiendo que es la manera de obtener resultados excelentes.

#37 
Escrito por Luis en agosto 31st, 2017 @ 14:19

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